Bush aclaró que no promueve independencia de la isla

EEUU le brindará su apoyo a Taiwan

En una entrevista en la cadena de televisión CNN, Bush dijo que, a pesar de la actual tensión diplomática entre ambos países, su intención era que las relaciones económicas con Pekín avanzaran.

«En lo que a mi concierne, nada cambió en nuestra política (hacia Taiwan) (…) Haré todo lo que sea necesario para ayudar a Taiwan a defenderse», dijo Bush. Las declaraciones de Bush apuntan a aclarar sus palabras difundidas la noche del martes por la cadena de televisión ABC, que fueron interpretadas como un cambio en la política estadounidense hacia Taiwan. En ABC, el presidente fue interrogado sobre si Estados Unidos estaba en la obligación de defender a Taiwan en caso de una confrontación con China, a lo que respondió: «Sí, tenemos la obligación. Los chinos deben comprender eso». Estas declaraciones dejaron en claro que Washington podría ir más allá de la ayuda militar e intervenir en el terreno para ayudar a Taipei en caso de que se presentara un conflicto. Pero Bush intentó tranquilizar a Pekín destacando ayer miércoles en CNN que apoyaba «resueltamente la política de ‘una China'» y llamó a que todo conflicto entre Taipei y Pekín, que reivindica la soberanía sobre Taiwan, «sea resuelto pacíficamente». «Espero que Taiwan se adhiera a esta política de una sola China, y una declaración de independencia no corresponde a esta política», que excluye un reconocimiento internacional de Taiwan como estado soberano. «Vamos a trabajar con Taiwan para que esto no se produzca», agregó.

El presidente estadounidense también defendió la decisión de vender a Taiwan cuatro destructores de tipo «Kidd», ocho submarinos con propulsión a diesel (gasoil), 12 aviones antisubmarinos Orión P-3 y piezas de artillería autopropulsadas, aunque excluyó la entrega de sistemas antimisiles ultramodernos Aegis, afirmando que esta lista estaba «basada en lo que es necesario para la defensa» de este país.

El ministro de Relaciones Exteriores chino, Tang Jiaxuan, protestó ayer miércoles por la decisión estadounidense, acusando a Washington «de injerencia en los asuntos internos de China».

Por otro lado, Bush dijo que las relaciones con Pekín eran «difíciles y complejas» y destacó que su gobierno las «tomaba muy en serio». El presidente estadounidense apoyó la apertura económica entre ambos países, reforzada por la concesión el año pasado de un estatuto de socio comercial normal por parte de Estados Unidos a Pekín.

«Creo siempre en el comercio con China», declaró Bush, quien agregó que «esta dentro de los intereses de nuestro país».

Bush se apartó del ala más conservadora del Partido Republicano en el Congreso, que amenaza con no renovar este año el estatuto de socio comercial normal a China, diciendo que espera «que el Congreso no haga esto».

Además de las ventas de armas a Taiwan, las relaciones entre Pekín y Washington atraviesan una etapa de tensiones provocada por el aterrizaje de emergencia en China de un avión espía estadounidense, tras el choque con un caza chino.

La tripulación estadounidense fue repatriada luego de doce días de intensas conversaciones diplomáticas, pero Estados Unidos continúa reclamando la devolución del aparato.

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