Ex guerrillero critica a las FARC
Casi diariamente se registran matanzas y combates en remotas regiones montañosas y selváticas. Pero aunque las FARC están presentes en la mitad del territorio nacional, han sido incapaces de dar el paso final hacia las grandes ciudades.
El conflicto cobró la vida de 40.000 personas en la última década, principalmente de campesinos, y la guerra se alimenta ahora con el dinero proveniente del narcotráfico.
El menguante apoyo para los rebeldes significa que las FARC, con 17.000 hombres, y el más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) queden confinados a los sectores rurales de este país de 40 millones de habitantes, afirmó Antonio Navarro Wolff, ex líder del Movimiento 19 de Abril (M-19), que depuso las armas en 1990.
«Sí se puede hacer un poco de terrorismo, y lo han intentado en diversos momentos pero les han desmantelado las estructuras urbanas a las FARC y al ELN repetidamente», aseguró a Reuters Navarro Wolff, quien fue candidato presidencial en 1990 y 1994 luego del acuerdo de paz con el gobierno.
«Necesita una red de apoyo básico o si no lo encuentran rápidamente, lo localizan», agregó el actual congresista en una reciente entrevista.
«En las ciudades la gente no quiere a las FARC, no quiere a la guerrilla, la guerra de la información, de la imagen, la han perdido», afirmó el antiguo comandante guerrillero quien habla con dificultad y tiene una pierna de madera luego de un ataque del que fue víctima cuando estaba con el M-19.
Navarro Wolff pasó casi 20 años con el M-19, una fuerza guerrillera urbana inicialmente exitosa, cuya capacidad para acciones espectaculares se evidenció en la toma de la embajada de la República Dominicana en 1980.
Las cosas se complicaron para el M-19 con el asalto al Palacio de la Justicia en 1985, cuando el Ejército intervino y mató a todos los rebeldes que participaron en el operativo.
Narcotráfico complica posibilidad de paz
Aunque decenas de rehenes fueron liberados en la operación militar, otros 100, incluidos magistrados y empleados de las cortes murieron.
«El M-19 era muy distinto, nosotros éramos muy populares», dijo Navarro Wolff.
El presidente Andrés Pastrana inició conversaciones de paz hace más de dos años con las FARC y ordenó a sus fuerzas armadas salir de una zona que equivale a dos veces el tamaño de El Salvador para que sirviera de sitio de negociación.
Pero la guerra ha continuado y ha escalado a niveles de barbarie, por lo que la mayoría de colombianos dudan de la voluntad de paz de los rebeldes.
El poderoso narcotraficante brasileño Luis Fernando Da Costa fue capturado el fin de semana en las selvas del oriente de Colombia.
El capo admitió ante las autoridades militares de este país que tenía negocios de narcotráfico con las FARC y que sacaba unas 200 toneladas anuales de cocaína, y que entregaba a los rebeldes 10 millones de dólares al mes y armas.
Muchos oficiales del Ejército aseguran que las FARC se convirtieron en un cártel de las drogas y que dejaron de ser un grupo guerrillero. Pero Navarro Wolff sostuvo que le parecía que los objetivos del FARC siguen siendo políticos.
«No están construyendo casas nuevas ni están haciendo ‘jacuzzis’, están armando un ejército para la guerra», aseguró el ex comandante guerrillero.
Mientras las FARC creen que pueden tomar el poder por la fuerza, cada vez les resulta más difícil reclutar rebeldes para conformar un grupo de 30.000 combatientes y lanzar la que denominan «ofensiva final».
Sin embargo, enfrentan un ejército cada vez mejor entrenado y equipado que le hace pasar tiempos difíciles con sus ofensivas contra la guerrilla.
El crecimiento de los paramilitares de ultraderecha, que combaten con violentos métodos a la guerrilla y a sus simpatizantes, también es un desafio militar para las FARC.
Esos escuadrones cuentan en la actualidad con 8.000 combatientes y han incursionado en antiguos santuarios de las FARC obligándolas a desplazarse y ejecutando a sus simpatizantes.
«En la medida que vayan (las FARC) encontrando límites a sus posibilidades de victoria armada hay que construir una salida de paz», afirmó Navarro Wolff.
Pero muchos colombianos apoyan una línea más dura con las FARC, y Navarro Wolff duda que Pastrana pueda consolidar la paz ante de las elecciones presidenciales que se realizarán en mayo de 2002.
«Pastrana sabe que no va a poder terminar el proceso de paz antes de que concluya su gobierno. Está aspirando a llevarlo a un punto en que sea irreversible pero yo dudo que logre llegar allá», aseguró.
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad