Una nueva era en el imperio del sol naciente

Cambios en gobierno japonés con Koizumi

Koizumi, de 59 años, reemplaza, después de complicadas idas y vueltas, al renunciante premier Yoshiro Mori. Fue elegido por 298 votos sobre 484.

Vestido con traje gris y corbata verde con cuadritos negros, Koizumi experimentó el sabor del triunfo, inesperado hasta hace apenas diez días frente al presunto poder de su principal adversario, el ex premier Ryutaro Hashimoto, que se detuvo en los 155 votos.

Poco después, en conferencia de prensa, delineó su política, impresionando por el don, raro entre los políticos del Sol levante, de responder con claridad y precisión a cada pregunta.

Si el estilo del hombre es nuevo, lo es también el contenido de sus primeras declaraciones, sobre todo en el punto clave de la formación de los equipos fundamentales del partido.

«Elegiré el miércoles al secretario general del partido y a otros dos máximos dirigentes –dijo–. Y mantendré la promesa de no dejarme condicionar por las indicaciones de las corrientes que quiero abolir».

Para el gobierno habrá que esperar hasta el jueves 26, después del nombramiento de Koizumi como premier en la Cámara de Diputados.

Aunque se hable ya de muchas presiones, las palabras del nuevo presidente fueron recibidas con satisfacción por los otros reformistas del LDP, comenzando por Makiko Tanaka, de 57 años, hija del difunto premier Kakuei Tanaka, popularísima en el país por su lengua filosa.

«La razón de existir de Koizumi está toda en su programa de reformas radicales del partido. Por esto fue llamado en el pasado ‘distinto y extravagante’. Pero en este país sólo los extraños tienen fuerza para cambiar», dijo Tanaka que, en la campaña electoral, estuvo junto al líder reformista y seguramente acepte un cargo de ministro en el nuevo gobierno.

Es también claro en las líneas referidas a la políticas económica: el nuevo gobierno elegirá el camino de las reformas estructurales y del saneamiento de la deuda pública con recortes en los gastos, así como el de la desregulación y las privatizaciones, comprendida la del correo. «Antes de hablar de intervenciones coyunturales, es preciso indicar el cuadro y los objetivos de las reformas estructurales. Países como Estados Unidos, Italia y Suecia mostraron que, después del saneamiento de las finanzas públicas, llega un período de crecimiento auténtico».

En lo que se refiere a política exterior, Koizumi dijo que los puntos de referencia serán la alianza con Estados Unidos y las relaciones de colaboración y amistad con los países vecinos.

Palabras claras pronunció también en relación con problemas tradicionalmente «delicados» como las relaciones con China y Corea del Sur, en particular en lo que se refiere a las fuerzas de autodefensa y el homenaje a los caídos de guerra en el templo shintoísta Yasukuni de Tokio que, en Asia, es visto como el símbolo del militarismo prebélico.

«Todos los países normales tienen un verdadero ejército para defenderse y veneran la memoria de los caídos –dijo–. Quiero actuar en esta dirección, pero se necesita hacer comprender a los países vecinos que las intenciones son sólo éstas y no otras, vinculadas a períodos diversos».

El secretario general del Partido democrático, el mayor de la oposición, Kan Naoto, mostró interés por las novedades de Koizumi.

«Personalmente –dijo– soy feliz porque finalmente habrá un premier con el que poder discutir seriamente problemas de los países. Su programa reformista es en gran parte también el nuevo. Temo que su partido no le permita hacerlo; el discurso sería distinto si además del líder, que es nuevo, también el LDP cambiara la piel».

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