Bush festejará los primeros 100 días
Dos de cada tres estadounidenses aprueban la gestión de Bush, según reflejó un reciente sondeo publicado por el diario Washington Post.
El presidente, que parece muy satisfecho de su comienzo en la función cumplida por George Washington y Abraham Lincoln, invitó a un almuerzo a todo el Congreso el lunes próximo en la Casa Blanca –535 invitados entre diputados y senadores– para celebrar los cien días en el Salón Oval.
Luego de reiterar durante semanas que lo de los 100 días era una «meta artificial» –se cumplen el próximo domingo 29–, la administración Bush se dejó contagiar por la epidemia festiva: la rápida conclusión de la crisis con China y el éxito del presidente en la cumbre de las Américas significaron un alivio para los colaboradores del presidente.
La oficina de prensa de la Casa Blanca preparó en ocasión de los «cien días» mensajes «autocelebrativos»: «El presidente Bush ha demostrado en los primeros 100 días ser un líder decidido que está haciendo exactamente lo que había prometido. La gente ama su estilo: es directo, franco, concentrado en las cosas importantes».
Pero los demócratas replican a la atmósfera de celebración asegurando «quien se alaba, se embarra».
«Los cien días de Bush no se evalúan por aquello que hizo sino más bien por lo que ha deshecho», observó Terry McAuliffe, presidente del partido de Bill Clinton.
El 63 por ciento de los norteamericanos consultados aprueba la actual gestión, un porcentaje de apoyo popular mejor que el cosechado por Clinton (59 por ciento) en la misma ocasión.
Pero no tanto como para superar a papá Bush (71 por ciento) o a Ronald Reagan (73 por ciento).
El texano obtuvo los votos más altos en lo que parecía su talón de Aquiles, la política externa, con el 62 por ciento de aprobación de sus conciudadanos, gracias a la rápida solución del incidente con el avión espía.
Bien posicionado también en educación (60 por ciento) y la economía (55 por ciento), pero un desastre en la política ambiental (47 por ciento).
Pero la encuesta también refleja señales de alarmas para Bush: sólo una minoría, el 47 por ciento, considera que el presidente «comprende sus problemas».
Además seis de siete ciudadanos están convencidos de que Bush está más interesado en hallar petróleo y gas que en defender el medio ambiente.
En materia ecológica el mandatario parece decidido, visto las críticas, a realizar jugadas más conciliadoras.
Pero no será fácil modificar la imagen de escasa sensibilidad y la convicción de dos de cada tres norteamericanos de que sus recortes fiscales ayudarán, sobre todo, a los ricos.
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