OPINION INTERNACIONAL

EL REVES DE LA TRAMA

El presidente Chávez vinculó estas actuaciones de Uribe a propósitos agresivos contra Venezuela en connivencia con EEUU, subrayó su decisión de defender la soberanía nacional, y sobre el tema concreto manifestó: «Nosotros hemos rechazado, rechazamos y rechazaremos siempre la posibilidad de que una fuerza guerrillera extranjera, o paramilitar extranjera, o militar extranjera se instale en el más pequeño milímetro cuadrado de nuestro territorio soberano; no podemos aceptarlo ni lo aceptaremos». Agregó que «no es nada nuevo que grupos paramilitares colombianos penetren en Venezuela y maten, secuestren y roben, desde ganado hasta personas. No es nuevo que grupos guerrilleros colombianos penetren en territorio venezolano y en algunas ocasiones han matado, han aterrorizado, han secuestrado, han robado. No es extraño, y eso tiene mucho tiempo, que fuerzas mafiosas del narcotráfico colombiano penetren no sólo en la frontera, hasta Margarita han llegado». Recordó que en 2004 se logró la captura de más de 200 paramilitares colombianos en el estado de Miranda, que estaban adiestrándose para tomar el Palacio de Miraflores y asesinarlo. El gobierno bolivariano no puede permitir esas incursiones, señaló luego, sin embargo, «no estamos exentos a que de manera ocasional algún grupo pueda hacerlo en una frontera tan extensa. Pero de ahí a que nosotros vayamos a adoptar una política de guerra, una política criminal, una política asesina como la ha adoptado el gobierno de Colombia contra su propio pueblo, hay un trecho bien largo». Volveremos sobre el aspecto final.

El tema de la defensa de la soberanía también fue destacado por el presidente ecuatoriano Rafael Correa. En un acto reciente dijo que su país estaba dispuesto a «defender la soberanía y la integridad territorial contra cualquiera que intente pisotearla». Obviamente se estaba refiriendo a la invasión de tropas colombianas el 1º de marzo de 2008 en Sucumbíos, que provocó 25 víctimas, entre ellas la de un alto jefe de las FARC. Tan es así, que el presidente Uribe se dio por aludido e intentó justificar ese ataque militar, alegando que había sido por «necesidad». O sea que estaba inventando una nueva teoría para justificar la invasión y muerte en territorio extranjero. Esa tesis ya había sido esgrimida en la reunión del Grupo de Río efectuada en Santo Domingo y Uribe fue vapuleado por los gobernantes de todos los países; ni uno solo lo defendió, y se subrayó la vigencia irrestricta de los principios de defensa de la soberanía y la integridad territorial de las naciones, groseramente violados por la intervención del ejército colombiano.

En los últimos días se ha ido afirmando la idea de que este acto de Uribe en las postrimerías de su mandato, y que le deja ese peludo de regalo al presidente electo Juan Manuel Santos, está destinado a tapar graves hechos internos, y en particular a que se ha descubierto una fosa común con más de 2 mil cadáveres en la zona de La Macarena, departamento del Meta, al suroriente de Colombia, tratándose de víctimas de la violencia ejercida por las bandas asesinas de los paramilitares y por el propio ejército contra campesinos y pobladores de la zona. Son los famosos casos de «falsos positivos», llevados a una escala superlativa. (Hay quienes dicen que todo el operativo ejecutado en la OEA por el embajador Luis Alfonso Hoyos, un pájaro de cuenta con turbios antecedentes por corrupción, es un caso de «falso positivo»). Organizaciones vecinales de esa localidad ratificaron la existencia de una fosa común con restos de centenares de personas, ubicada cerca de un batallón del ejército. Una delegación de Europa y EEUU, encabezada por 6 eurodiputados, certificó el viernes tras una audiencia pública en dicha localidad la existencia de esa fosa común.

Vimos las imágenes en Cablenoticias de Colombia, son espeluznantes. Los campesinos de la zona declaran que los cadáveres corresponden a asesinatos perpetrados por fuerzas militares y paramilitares.

Esta denuncia originó un fuerte cruce de Uribe con la senadora Piedad Córdoba y el luchador por los DDHH Iván Cepeda, como veremos, con algunos agregados de un informe de la Comisión de Justicia y Paz sobre los delitos de los paramilitares y sus vínculos con el gobierno.
Ese sería el revés de la trama.

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