MONDO CANE

Las hijas del presidente norteamericano, Barack Obama, a pesar de estar creciendo en el ambiente privilegiado de la Casa Blanca, no escapan a la tradición estadounidense que impone que las jóvenes trabajen como niñeras para ganar algo de dinero. El presidente, para quien la superación de la crisis económica en su país es un verdadero quebradero de cabeza, indicó en una entrevista difundida por la cadena ABC que enseñaba a sus hijas Malia, de 12 años, y Sasha, de 9, a manejarse con el dinero. «Es lo que hago en este momento con el dinero que les doy a Malia y Sasha», dijo el mandatario. «Empiezan a ser mayores para ganarse un poco de dinero trabajando como niñeras», agregó, precisando que ambas tenían «cajas de ahorro abiertas a su nombre». Con toda seguridad, Malia y Sasha serán muy solicitadas como niñeras. No solamente por el prestigio que supondría tener como ‘baby-sitters’ a las hijas del presidente de Estados Unidos, sino también por la tranquilidad que otorga el hecho de ser escoltadas permanentemente por agentes del servicio secreto.

A pocos días del casamiento de Chelsea Clinton ­la hija del ex presidente estadounidense Bill y la actual ministra de Exteriores Hillary­, entre los amigos de la familia circula una pregunta insistente, pero siempre en voz baja: «¿Estaré invitado?». A esta pregunta intentó encontrarle respuesta el «New York Times», yendo a buscar en la Gran Manzana, en Washington y en Arkansas (el estado donde nació Bill Clinton y del que fue gobernador) a aquellos que podrían ser invitados pero que, hasta ahora, no recibieron la invitación para la boda. Y que comienzan a preocuparse. Las indiscreciones sobre «la boda del siglo» entre Chelsea y el financista Marc Mezvinsky continúan entretando a todo vapor.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, dijo haberse reunido con los diez espías expulsados de Estados Unidos a comienzos de julio y haber cantado canciones patrióticas soviéticas con ellos.

«Me he reunido con ellos y hemos hablado de la vida. Hemos cantado.

Y no era un karaoke, sino música en vivo», declaró Putin durante una visita a Ucrania, según una transcripción publicada en el sitio web del gobierno.

«Cantamos ‘Donde comienza la madre patria'», una canción de los años 60 muy popular en la URSS, que aparecía en una película sobre un agente soviético que trabajaba en la Alemania nazi, añadió Putin.

«No estoy bromeando. (Cantamos) otras canciones de contenido similar», aseveró el mandatario.

Diez espías que trabajaban por cuenta de Rusia, entre ellos la periodista peruana Vicky Peláez, la única no rusa del grupo, fueron entregados por Washington a Moscú el 9 de julio en Viena, como parte de un canje de agentes insólito desde la Guerra Fría.

Putin aseguró que conocía el nombre de todos los «traidores» que contribuyeron al arresto de los agentes, pero consideró «poco delicado» hablar de un eventual castigo.

«Es una cuestión delicada, que no puede resolverse en una rueda de prensa», declaró el jefe del gobierno ruso, que fue agente del KGB en Alemania del Este en los años 80.

«Esto fue el resultado de una traición y los traidores siempre terminan mal. Acaban como adictos, en la calle», añadió Putin.

En cuanto a los agentes rusos deportados, «van a trabajar», dijo.

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