Las Américas quieren democracia y libre comercio
Además de establecer esta regla excluyente para la pertenencia al club de las cumbres de las Américas, los mandatarios confirmaron enero de 2005 como la fecha en que, «a más tardar» concluyan las negociaciones para la puesta en marcha de la zona de libre comercio ALCA.
La idea de los mandatarios es «tratar de lograr la entrada en vigencia» del ALCA «lo antes posible, y no más allá de diciembre de 2005″. Aunque enunciada claramente, la «cláusula democrática» quedó sin embargo como objeto futuro de negociaciones.
Los presidentes y jefes de gobierno instruyeron a sus ministros de Exteriores para que «preparen» durante la próxima asamblea general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en junio próximo en Costa Rica, una «Carta Democrática Interamericana que refuerce los instrumentos de la OEA para la defensa activa de la democracia representativa».
Los términos de esta carta serán seguramente motivo de febriles tratativas entre los gobiernos americanos. No casualmente, el presidente venezolano, Hugo Chávez, expresó repetidamente durante la cumbre sus críticas a la «democracia representativa», a la que señaló como una «dictadura de partidos» en el caso de la Venezuela anterior a su mandato.
El concepto preferido de Chávez al hablar de democracia, «participativa», no estuvo en ningún momento en los planes de los redactores de la declaración final de Quebec.
Para el futuro cercano quedaron también las discusiones sobre Haití –cuya endeble situación institucional fue motivo de consultas entre los mandatarios– y Cuba, la primera «víctima» de la cláusula democrática de hecho, ya que su presidente, Fidel Castro, no fue invitado a la cumbre.
El sábado, el primer ministro de Canadá, Jean Chretien, ya había adelantado que la vigencia de las instituciones democráticas es una condición «esencial» para pertenecer al nuevo club americano. Chretien, en su condición de presidente de las labores de la cumbre, dijo también que la «cláusula democrática» podrá ser aplicada por organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
El premier canadiense aclaró que la «cláusula democrática» se aplicará también a la pertenencia al ALCA, pero también el alcance de este punto quedará para futuros debates entre los países americanos.
Además de los objetivos globales, que en el caso de Quebec fueron confirmar la fecha de 2005 para la entrada en vigencia del ALCA y establecer la excluyente cláusula democrática, los mandatarios aprovecharon para concretar reuniones bilaterales o multilaterales donde ventilar asuntos regionales.
El colombiano Andrés Pastrana, por ejemplo, llegó con la intención de recoger más cooperación y compresión para la lucha que su país está librando contra el narcotráfico.
Pastrana se llevó el apoyo de su colega venezolano, Hugo Chávez, al Plan Colombia, y participó de una importante reunión con legisladores estadounidenses, entre ellos el influyente senador Charles Graslley, presidente del Comité de Finanzas de la Cámara alta.
Pastrana pidió a los legisladores la aprobación indefinida de la Ley de Preferencias Comerciales Andinas, cuya vigencia concluye a fines de año, y la incorporación de otros productos a estos beneficios, en especial a aquellos que surgen de los programas de sustitución de cultivos ilegales.
En contraste con el aburrimiento que exhibió el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, varios presidentes latinoamericanos pudieron comprobar las ventajas de una activa vida social durante una cumbre de este tipo.
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, por ejemplo, pudo disfrutar de una importante cena con sus colegas de Brasil, Fernando Cardoso, de México, Vicente Fox, y de Argentina, Fernando de la Rua, conformando de hecho un grupo de las cuatro mayores economías latinoamericanas.
Por su parte, las notables apariciones conjuntas de Bush y Fox despertaron celos en el gobierno canadiense, el cual desde que asumió el nuevo presidente estadounidense se siente desplazado como principal socio de Washington. «Buenas relaciones entre los líderes ayudan a forjar relaciones fuertes entre los países –dijo la radio canadiense CBC–. Y George W. Bush parece estar en camino de construir esa amistad con Vicente Fox». Bush anunció una cena de Estado para recibir a Fox en Washington en setiembre. Y, durante la sesión para la fotografía oficial de la cumbre, Bush y Fox llegaron juntos, tarde, haciendo esperar nerviosamente a Chretien. «El gobierno de Chretien está preocupado por la atención que Bush está prodigando a México –dijo la CBC–. En las primeras semanas de la nueva administración, un pelotón de ministros voló desde Ottawa para dejar su marca en Washington».
«Sin embargo –completa–, también en la ciudad de Quebec, la provincia natal de Chretien, está claro que Bush sigue mirando hacia el sur, hacia México».
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