Un Mercosur al estilo de la Unión Europea
El «Mercosur es el lugar donde hacer política exterior de una manera colectiva con tus vecinos», dijo Lagos a Reuters en el último día de la III Cumbre de las Américas que se celebra en Quebec.
«Eso me parece que es lo que tiene que ser el Mercosur. Es lo único posible», agregó. «Si no, tendremos que inventar otro. Es la única forma en la cual América Latina puede participar en el mundo».
Para Chile, miembro asociado del bloque aduanero formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, el «Mercosur tiene que ser un espacio donde discutimos la convergencia de las políticas macroeconómicas. Un espacio donde tenemos una institucionalidad para resolver conflictos, no como hoy que los presidentes nos agarramos a telefonazos por la cabeza».
«Tiene que tener así, como hemos planteado, la necesidad de un pequeño Maästricht en convergencia de las políticas macroeconómicas, cláusulas de tipo social», explicó.
Lagos reconoció que las dificultades por las que atraviesa Argentina ejercen una presión en el Mercosur.
«Espero que todo siga bien», dijo en relación a la situación de inestabilidad financiera y política de su país vecino. «Creo que Argentina va a salir adelante. Entendemos que cuando han tomado medidas, como por ejemplo ahora los aranceles, son medidas muy excepcionales».
Lagos reconoció que la modificación de los aranceles externos comunes afecta a Chile. «Pero entendemos que sería mucho más grave que por no tomar esas medidas hubiera una crisis en Argentina», subrayó.
De manera sutil, el mandatario expresó sus dudas sobre los sistemas cambiarios fijos, como el que rige en Argentina, que tiene atada su moneda, el peso, al dólar estadounidense.
«Chile tiene un 30 por ciento de comercio con Europa, 25 con Asia, 22 con el norte. Cuando tienes un comercio así… tu tipo de cambio es un mix (mezcla) de todas esas monedas», indicó.
En cuanto a las complejas negociaciones para la constitución del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), Lagos consideró que debe lograrse un entendimiento entre la gran potencia mundial, Estados Unidos, y la gran potencia de Latinoamérica, Brasil.
Es difícil entender «el avance europeo sin el entendimiento básico de Alemania y Francia», señaló a modo de ejemplo.
Sin embargo, recalcó que el ALCA, para que funcione realmente, necesita una convergencia dentro del hemisferio, lo que implica, inevitablemente, que el Norte pague un costo.
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