CERCA EL COMERCIO, LEJOS EN INFORMACION
En la reciente Cumbre Euro-Latinoamericana celebrada en Madrid en mayo último se establecieron acuerdos de libre comercio con Centroamérica y algunos países andinos y se relanzaron las negociaciones con el Mercado Común del Sur (Mercosur, integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay). Para la mayoría de los medios europeos la información sobre los acuerdos, y más aún, de la propia Cumbre que reunió a casi 60 jefes de Estado o representantes de alto nivel, ocupó un espacio secundario o pasó desapercibida a diferencia de lo que acontecía hasta hace pocos años, cuando las informaciones sobre América Latina eran tratadas con mayor relieve.
La Unión Europea es actualmente el principal socio comercial del Mercosur, y en forma comparativa, en la actualidad la UE exporta más a Latinoamérica que a China, sus inversiones en esta región superan a las que tiene en los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y de los nueve socios estratégicos de la UE, dos son latinoamericanos (Brasil y México). El comercio interregional se duplicó entre 1999 y 2008; las exportaciones latinoamericanas a la UE pasaron de 42.500 millones a 102.400 millones de euros y las importaciones de 52.200 millones a 86.400 millones de euros.
En cambio, si observamos los grados de importancia por regiones en la prensa europea, el primero lo ocupa el propio continente, segundo Estados Unidos, tercero Asia por razones económicas y estratégicas, cuarto Africa por razones de inmigración y humanitarias, y sólo después Latinoamérica. Esta fue la unánime conclusión de los periodistas especializados en América Latina de los principales medios europeos en un seminario de directores y editores de ambas regiones organizado por el gobierno de España y la agencia IPS en el marco de la Presidencia Europea.
En América Latina, en cambio, las informaciones europeas siguen ocupando un espacio importante, aunque quizá menor al de hace algunos años.
Según algunos analistas latinoamericanos, esta región ha dejado de ser «noticia» para Europa al no haber más golpes de Estado, oleadas de exilados y violaciones masivas de los derechos humanos, mientras otros consideran la falta de preparación y visión por parte de los responsables de numerosos medios europeos, que no advierten la tendencia de crecimiento e integración regional que refuerza el rol de América Latina en el escenario internacional.
Pocos medios del viejo continente han destacado que la recesión que aqueja profundamente a Estados Unidos, Europa y Japón por primera vez no ha afectado mayormente las naciones del Sur. Se ha señalado que las crisis que en períodos anteriores sufrieron los países latinoamericanos así como los asiáticos los indujeron a un mayor rigor, que se tradujo en una sólida situación financiera que, en paralelo a una madurez política, trajo estabilidad y afianzó el sistema democrático.
Además, el nacimiento de las llamadas empresas «multilatinas» como Petróleos del Sur y el Banco del Sur, está propulsando la integración regional, especialmente en el marco de la infraestructura física, energética y de comunicaciones.
Actualmente, las siete principales economías de América Latina igualan al Producto Bruto Interno de China.
Mirando con atención la relación entre las agendas de Europa y Latinoamérica, se advierten aspectos de coherencia e incoherencia.
Mientras en los planos de la inclusión social, las liberalizaciones, los derechos humanos, la represión al narcotráfico y el terrorismo convergen ambos continentes, los problemas del proteccionismo, especialmente agrícola, los temas migratorios y los resabios de colonialismo como el conflicto de las islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido, separan a ambas regiones. Estas discordancias deben determinar la búsqueda de nuevas formas de confluencia en el respeto de las diferencias entre las dos zonas.
Un periodista latinoamericano recordaba que entre los dos continentes existen aún niveles de confianza que permiten la negociación de acuerdos de libre comercio sin provocar reacciones negativas como las que se verificaron cuando Estados Unidos propuso la zona de libre comercio de las Américas, que finalmente fracasó por las enérgicas protestas populares y la renuencia de numerosos gobiernos, especialmente de izquierda.
La complejidad de estos fenómenos exige mayores niveles de preparación de los comunicadores. Las dificultades económicas de los medios europeos han reducido la posibilidad de realizar coberturas de América Latina con fuentes propias, lo que levanta una interrogante sobre la calidad informativa de esta región en el viejo continente.
Algunos directivos europeos piensan que sus países están «distraídos» con América Latina, pero como señala un reciente informe de la Cepal, las relaciones globales bilaterales requieren mayor atención ya que si bien el pasado une a ambas regiones, el comportamiento de los mercados determinará los nuevos tipos de alianzas. En efecto, la proyección de las actuales tendencias comerciales señala que en 2020 el principal socio de América Latina será China, no más Europa.
Director general de la agencia de noticias Inter Press Service (IPS) (COPYRIGHT)
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