UNA HISTORIA DE TERRORISTAS
El terrorista fue detenido cuando intentaba ingresar a Venezuela con documentación falsa, en el estado Vargas, al norte del país, en la noche del pasado jueves 1º de julio. Estaba requerido por Policía Internacional (Interpol) con código de máxima peligrosidad (lista roja) como autor de atentados en Cuba, y además en México y en las Bahamas. Fue él quien reclutó a los agentes que colocaron cargas explosivas, en forma reiterada, en la cadena hotelera de La Habana. Entre otros, en el atentado efectuado en 1997 en el hotel Copacabana de la capital cubana, que originó la muerte del turista italiano Fabio di Celmo. Su prontuario lo define como un experto en la fabricación de explosivos, con conocimientos en materia militar y experiencia como francotirador.
Por lo demás, pertenece al elenco de Luis Posada Carriles, que fue el organizador en Venezuela del complot contra el avión de Cubana de Aviación CU-455 que se hizo estallar en vuelo al despegar del aeropuerto de la isla de Barbados, capital Georgetown, el 6 de octubre de 1976, causando 73 muertes, entre ellas las de deportistas cubanos (esgrimistas) que regresaban a su país tras participar en una competencia continental. (Todos los detalles de estos hechos pueden leerse en el estupendo libro de la periodista venezolana Alicia Herrera titulado: «Pusimos la bomba, ¿y qué?»). Por ello estuvo encarcelado en Venezuela, pero logró escapar de la prisión gracias a los vínculos que tenía en ese país (donde había ocupado el cargo de jefe de la policía política, DISIP) y a la ayuda de la CIA, para la cual trabajaba de largo tiempo atrás. Después reapareció en El Salvador como agente de la red clandestina de ayuda a la «contra» nicaragüense. El último episodio conocido fue su ingreso clandestino a EEUU, que fue detectado, y por lo que se le montó un juicio que fue una parodia, al mismo tiempo que el gobierno de Washington se negó sistemáticamente a extraditarlo a Venezuela, que lo reclama por el crimen de lesa humanidad organizado en su territorio. Ahora, como decíamos, está en libertad y pronto a reanudar sus andanzas. El recién capturado Chávez Abarca es un agente de su riñón.
El conocido publicista franco canadiense Jean Guy Allard define así sus vínculos recíprocos: «Chávez Abarca es el subcontratista del terrorista internacional Luis Posada Carriles, que es a su vez contratado por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) de Miami, un instrumento de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU» fundada por el connotado agente de la CIA Jorge Mas Canosa. A su juicio, sin duda «la telaraña mafiosa cubanoamericana apoyó la idea de enviar a Caracas a este personaje, que es un matón, un sicario que está ahí para ejecutar una acción o para prepararla. Es el que recluta, organiza, prepara varios terroristas por cuenta de Posada Carriles». El publicista destaca la connivencia de la Oficina Federal de Investigación (FBI) con estos operativos, porque en Miami anda toda esta gente suelta, conspirando, sin que se haga nada para frenar o paralizar la acción de los grupos asesinos. Concluye que «en esa ciudad existe una total impunidad para los terroristas», sean de origen cubano u otro. Cita el caso de la periodista venezolana opositora Patricia Poleo, que es sospechosa de complicidad en el asesinato del fiscal de ese país Danilo Anderson (que tenía en sus manos investigaciones fundamentales vinculadas al golpe de estado de abril de 2002) y que se encuentra absolutamente protegida por los servicios de inteligencia estadounidenses.
Estamos ante auténticos integrantes de la red terrorista, con un frondoso prontuario a sus espaldas, que gozan de total protección en el país que se dice a la vanguardia de la lucha contra el terrorismo internacional. Esperamos que en este caso se ponga término a todas las maniobras dilatorias y vacuas (como se utilizaron hasta el hartazgo en el caso de Posada Carriles en Miami), y que este terrorista convicto y confeso, capturado con las manos en la masa, pueda ser objeto en Cuba de un juicio ejemplarizante.
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