MONDO CANE

La elegante Michelle Obama, primera dama estadounidense, desató un debate en Internet cuando llegó a la Casa Blanca luciendo sandalias y las uñas de los pies esmaltadas de color azul.  La esposa de Barack Obama llegó a la Casa Blanca, tras pasar el fin de semana del 4 de julio (día de la Independencia de Estados Unidos) en Camp David, luciendo un barniz de uñas de color azul brillante que llamaba poderosamente la atención.  «¿Es ese un color apropiado para las uñas de una primera dama?» fue la frase que lanzó la primera piedra en el sitio CosmEpic.com. El debate fue similar al que tuvo lugar el verano (boreal) pasado, cuando Michelle fue fotografiada en pantalones cortos, que dejaban al descubierto sus largas y musculosas piernas. El sitio web «absolvió» a la esposa del mandatario definiéndola como «patriótica»: «después de todo, el azul, junto al rojo y al blanco, es uno de los tres colores de la bandera estadounidense, con los que los norteamericanos aman vestirse en el día en que se recuerda la independencia del país».

Doce millones de euros por el silencio de la madre de su hijo, es la cifra pagada por Cristiano Ronaldo para defender su privacidad y no dar a conocer la identidad de la misteriosa mujer que dio a luz su primogénito. Según el Sun, el futbolista portugués ex del Manchester United, aunque calificó el acuerdo con la mujer como «el día más costoso de mi vida», no dudó en renunciar a un año de sueldo (lo que gana hoy en el Real Madrid, como base) para mantener el secreto en torno al nombre de la mujer.

El amor se manifiesta cerebralmente de forma semejante a la dependencia de las drogas, y por lo tanto el fin de un romance genera un estado similar a una crisis de abstinencia, de consecuencias imprevisibles. El estudio del cerebro de un enamorado abandonado revela que, apenas ve la foto del ser amado, su cerebro activa intensamente las áreas vinculadas al deseo, la dependencia de las drogas y el dolor, según un estudio publicado en el Journal of Neurophysiology.

Los requisitos fundamentales para adquirir una casa en la zona inmobiliaria de Firhall, construida en 2003 en Nairn, ciudad de los Highlands escoceses, es contar con más de 45 años y no tener niños. A los residentes les está prohibido además tener patos, conejos, palomas y pájaros, en tanto sí pueden poseer un perro. Estas son consideradas las reglas básicas para vivir en un presunto oasis de tranquilidad. Los requisitos de la comunidad atrajeron la atención de medios británicos que, según un agente inmobiliario, llegaron a describir a los residentes como «orcas come-niños». David Eccles, presidente del Firhall Trust, subrayó en cambio que nada puede estar más lejos de la realidad. Muchos residentes, dijeron, tienen nietos y los jóvenes son siempre bienvenidos. «Vivir aquí ­agregó­ asegura simplemente un cierto grado de tranquilidad, que es el que muchos de nosotros queremos cuando nos hacemos mayores». De todas formas, Firhall tiene cierto límite para las visitas de nietos e hijos de amigos. Esta regla férrea llevó a muchos habitantes a vender sus casas después de ser abuelos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje