Ex dictadores argentinos se duermen en el juicio
Mientras declaraba un policía, Videla, de 84 años, se iba inclinando hacia adelante y se deslizaba del asiento, hasta que se despertó bruscamente cuando se le cayó de las rodillas una carpeta que llevó al juicio, constató un periodista de la AFP.
Junto al ex dictador que encabezó el golpe de Estado de 1976 y gobernó hasta 1981, dormía y cabeceaba el ex general Menéndez, 83 años, sobre quien ya pesan dos condenas a prisión perpetua en sendos juicios por crímenes de lesa humanidad.
En este juicio se ventila el fusilamiento de 31 presos políticos en cárceles de Córdoba (centro) en 1976, además del secuestro y tortura de otras seis víctimas, en tanto hay 17 militares, 13 policías y un civil acusados.
Desde el lunes, cuando comenzaron a declarar los imputados, Videla y Menéndez escucharon atentamente las intervenciones de sus ex subordinados del Ejército, pero perdían interés cuando tomaba la palabra uno de la fuerza policial.
Así fue que se durmieron durante gran parte de la hora y media que duró ayer martes la declaración del acusado Yamil Jabous, un policía retirado de 63 años.
La siesta de Menéndez fue interrumpida cuando el tribunal le informó que iba a ser trasladado a Tucumán (norte), donde en los próximos días escuchará una nueva sentencia en otro juicio por delitos de lesa humanidad.
Ante los jueces, Videla desconoció la autoridad de un tribunal civil pero admitió el lunes su responsabilidad sobre «todo lo actuado» en la dictadura (1976/83), que dejó 30.000 desaparecidos, según organismos humanitarios.
Videla fue condenado a prisión perpetua en el juicio a las juntas de 1985, e indultado en 1990.
En 1998 fue encausado por robo de bebés (delito no alcanzado por el indulto) y tres años más tarde por su responsabilidad en el Plan Cóndor, de coordinación represiva de las dictaduras sudamericanas en los años 70 y 80.
Tras la anulación en 2003 de las leyes de amnistía, sumó otras imputaciones.
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