LA SALUD DE GUILLERMO FARIÑAS
Explicitó que «ese trombo tiene un gran peligro, porque puede desprenderse e ir directo al corazón y de ahí a los pulmones, y provocar un tromboembolismo pulmonar que puede matar a una persona». Esta es una de las causas frecuentes de la muerte súbita. Pero el trombo puede llegar a disolverse con un tratamiento de anticoalgulantes y antibióticos, que es lo que se está haciendo tras aislar el germen que provocó la flebitis en las venas centrales. El Dr. Caballero admitió empero que «nos encontramos en los límites» porque «estamos casi imposibilitados de alimentarlo por otro catéter». Dijo también que seguirán tratando de convencerlo de que ingiera alimentos, empeño en el cual los acompañan su familia y allegados, pero que se debe respetar la voluntad de los pacientes, y éste se encuentra «consciente, orientado y en pleno uso de sus facultades mentales». Dijo también que se ha establecido una buena relación médico-paciente.
Se le pregunta cómo es posible que una persona sobreviva a un ayuno tan prolongado. Explica: «Este paciente se niega a comer por vía oral. Lleva 125 días en esa situación, pues estuvo dos semanas en su casa durante las cuales dice que no ingirió alimentos. El aceptó que le aplicáramos nutrientes por vía parenteral» y detalla las proteínas, lípidos, vitaminas y minerales que se le suministran por esa vía, al extremo de que llegó con 63 kilos de peso y ahora está entre 67 y 69 kilos. Explica que para ese tipo de alimentación se requiere cateterizar venas importantes de la parte superior del cuerpo y que ello tiene sus peligros, particularmente de infecciones, cuando deben pasar por dichos catéteres sustancias de alto peso molecular de manera prolongada. A Fariñas le detectaron a tiempo cuatro infecciones de este tipo, por estafilococos áureos, que se combatieron con los medicamentos adecuados. El médico agrega este otro dato revelador: en los 110 días que llevaba a esa altura el paciente en el servicio, le cambiaron el catéter 10 veces. Y en otra oportunidad anterior, en 2006, en que hizo un ayuno de 251 días en esa misma unidad, hubo que pasarle 37 catéteres. «Yo llevo 37 años trabajando en terapia intensiva y jamás atendí un paciente al que se le haya aplicado tantas veces ese procedimiento», dijo el Dr. Caballero. En ese lapso examinó a casi 20 mil pacientes, incluso dos veces al propio Fariñas, y no se encontró ningún caso en que se negaran a ingerir alimentos durante tanto tiempo. «Incluso he sido el médico de personas que han hecho intentos suicidas y al final la mayoría quiere la vida. Eso es lo que le estamos pidiendo a Fariñas: que contribuya a la lucha por su vida».
De la entrevista surgen otros datos de gran interés. Fariñas (como todos los de la sala) dispone de acompañante las 24 horas. Tiene un televisor donde ve el Mundial y teléfono directo. A su disposición está todo el equipo de terapia intensiva, 10 especialistas que día a día discuten su caso. Todos los nutrientes parenterales de Fariñas deben adquirirse en Europa. Los costos del tratamiento son muy altos, pero el paciente no paga un centavo porque en Cuba la atención a la salud es gratuita. Un día en una unidad de cuidados intensivos en el primer mundo no baja de 1.300 dólares, sin contar medicamentos y exámenes complementarios. A Fariñas se le hicieron más de 300 pruebas de laboratorio, entre ellos 96 controles de glicemia, casi uno por día. Se le trataron cuatro infecciones bacterianas con antibióticos especiales, se le practicaron 66 ionogramas para medir electrolitos en sangre, se le calcula la urea a diario, amén de realizársele electrocardiogramas, radiografías, ultrasonidos y tomografías multicortes.
No sólo hay una buena relación médico-paciente y con los familiares (la madre, la esposa, un tío) en todo, menos en lograr que ingiera alimentos, sino que el propio Fariñas elogia la atención que se le brinda y se niega a irse al extranjero, como se le ha ofrecido, porque dice que en Cuba está la gente que le ha salvado la vida.
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