Ameba asesina

Nueva York, ANSA

 

Aletha tenía tres años y una sonrisa simpática: sus padres y los médicos que intentaron salvarla miran sus fotos y se preguntan cómo pudo una misteriosa ameba, un microorganismo casi desconocido, entrar en su cerebro y devorarlo hasta matarla.

La muerte de Aletha Leigh Willis, ocurrida el 11 de abril en un hospital pediátrico de Oakland, cerca de San Francisco, ha llevado días de estudio antes de que los médicos sacaran algunas conclusiones.

La culpable de la muerte de la niña fue la Balamuthia, un rarísimo organismo monocelular casi inexistente en la literatura médica, ya que fue descubierto hace 11 años y nunca su estudio fue profundizado.

Nadie sabe cómo la ameba microscópica se infiltró en la cabeza de Aletha, provocándole síntomas que inicialmente fueron los de una gripe común, pero que después explotó en el cerebro.

«Es un organismo raro y nunca hubo incentivos financieros para estudiarlo», dijo Mark Wiser, investigador de la Universidad Tulane.

Según Wiser, la ameba probablemente se infiltra en el organismo a través de los ojos o las heridas.

La familia no tiene respuestas sobre dónde se pudo haber contagiado del virus.

Teóricamente, la ameba podría encontrarse en una pecera en la cual la niña metía sus manos en su casa de Rohnert Park.

Esa posibilidad alarma a los médicos, que desconocen las capacidades y modalidades de difusión del organismo.

La Balamuthia fue descubierta por primera vez en 1990, en un mono. A diferencia de otras amebas, el microorganismo es insólito porque no es un parásito y no necesita de otro organismo donde vivir.

En estos años fueron diagnosticados 100 casos de este tipo en el mundo. Todos mortales. «El cerebro se fue desgastando. Nunca vi algo similar en mi vida, pero no estoy en condiciones de afirmar lo que ha hecho morir a esta chica», dijo el médico.

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