Diputado contra la erradicación de coca
Coco Cuba La Paz, AFP
Líder de unas 30.000 familias de labriegos quechuas del Chapare, otrora emporio del narcotráfico, dijo que «va a ser imposible que el gobierno (de Hugo Banzer) evite el objetivo» de llegar a La Paz.
Luego de ordenar la reanudación de una marcha cocalera, que a 12 días de comenzada en la ciudad central de Cochabamba se encontraba este viernes a menos de 100 km de La Paz, Morales insistió con que ninguna maniobra del gobierno será suficiente para frustrar el objetivo de su protesta.
«No van a poder meternos a la cárcel a miles de cocaleros», afirmó al restar valor a la decisión oficial de instaurarle una querella criminal para frenar así la marcha que partió el 9 de abril.
«Basta a un gobierno de racismos y discriminación en Bolivia. El gobierno está (más) dedicado a robar la plata que a atender demandas a los trabajadores. Esta marcha se ha convertido en una marcha contra la corrupción y el nepotismo. Han convertido la gobernabilidad en una perversión», acusó el legislador indígena.
Las declaraciones del líder cocalero, convertido en la piedra en el zapato del presidente Hugo Banzer, se registraron mientras las partes en conflicto sondeaban, siempre entre bambalinas o con la mediación de la Iglesia Católica, la posibilidad de una negociación.
Resuelto a agotar el recurso del diálogo, el gobierno otorgó plenas garantías al diputado opositor, a quien instó a negociar en un centro urbano y no en la carretera por donde avanza una manifestación campesina.
«Lo que el gobierno ha decidido es no ir a la carretera. Si quieren (los cocaleros) dialogar, dialogamos en (la ciudad de) Oruro (sur, a 230 km de La Paz) y no en la carretera» que vincula ambas capitales, dijo el ministro de Gobierno (Interior), Guillermo Fortún.
Por su parte Morales se dijo dispuesto a dialogar «en cualquier punto» de la ruta, pero «después de recibir la autorización de la (cívica) Coordinadora Unica de Movilizaciones», de la que forma parte.
Divididos en decenas de columnas, medio millar de cocaleros encabezados por Morales reanudaron a mediodía desde el poblado altiplánico de Patacamaya su marcha hacia La Paz en demanda de que cese la erradicación de sus cultivos, sin descartar la posibilidad latente de una intervención militar de un momento a otro.
El gobierno boliviano lanzó en la última semana tres operativos de intercepción a los marchistas.
Luego de reagruparse en Patacamaya los cocaleros se dividieron en decenas de grupos que avanzan otra vez por sendas de herradura hacia la sede del gobierno boliviano para evitar la represión policial.
Compartí tu opinión con toda la comunidad