Piloto de la Fuerza Aérea, dueño de un cuadro de béisbol, empresario petrolero, administrador y gobernador de Texas

¿Quién es y qué piensa el presidente George W Bush?

George Walker Bush es el cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos. Su nombre es muy conocido en la clase política de esa nación: George W. Bush es el hijo mayor de George Herbert Walker Bush, el cuadragésimo primer presidente. El único caso anterior de padre e hijo presidentes se presentó en los inicios de la historia de ese país, cuando John Quincy Adams, hijo del segundo presidente, John Adams, se convirtió en el sexto presidente, en 1825.

El presidente Bush se une al desfile de gobernadores estatales que recientemente han llegado a la más alta magistratura del país: el demócrata Jimmy Carter, ex gobernador de Georgia, elegido en 1976; el republicano Ronald Reagan, ex gobernador de California, elegido en 1980; el demócrata Bill Clinton, ex gobernador de Arkansas, elegido en 1992; y ahora George W. Bush, otro republicano, elegido cuando era gobernador de Texas.

El mensaje de Bush durante la campaña atrajo a un amplio espectro de los votantes estadounidenses, conservadores y moderados de los dos partidos políticos más importantes, votantes independientes, hombres y mujeres, ciudadanos de origen hispano y afroestadounidenses. Uno de los temas de su campaña fue la idea de la inclusión.

 

«Conservadurismo compasivo»

«Nuestro país tiene que ser próspero» –dijo Bush– «pero la prosperidad debe tener un propósito… para asegurarnos de que el sueño norteamericano toque todos los corazones de buena voluntad. El propósito de la prosperidad es que nadie quede excluido… que nadie se quede atrás».

El nuevo presidente ha llamado a esta filosofía el «conservadurismo compasivo».

«Estoy convencido de que una filosofía conservadora es una filosofía con compasión que libera a los individuos para que alcancen su más alto potencial», les dijo a los votantes. «Es conservador reducir los impuestos y es compasivo dar a la gente más dinero para gastar. Es conservador abogar por el control local de las escuelas y por altos niveles de calidad y de resultados; es compasivo asegurarse de que todos los niños aprendan a leer y que ninguno se quede a la zaga. Es conservador reformar el sistema de asistencia social haciendo énfasis en el trabajo; es compasivo librar a la gente de la dependencia del gobierno. Es conservador reformar el código de justicia penal juvenil para poner de relieve las consecuencias de la mala conducta; es compasivo reconocer que la disciplina y el amor van de la mano».

Bush cree que esta nota de conservadurismo no es «ni blanda ni confusa, sino clara y convincente. No está enfocada en buenas intenciones, sino en buenos resultados. El conservadurismo con compasión aplica principios conservadores de mercado libre al trabajo real de ayudar a personas reales, a toda la gente, incluso a los pobres y a los desfavorecidos. Mi visión del conservadurismo compasivo requiere también que los Estados Unidos afirmen su liderazgo en el mundo. Somos la única superpotencia que subsiste hoy en el mundo y debemos usar nuestro poder en forma vigorosa, pero compasiva, para ayudar a mantener la paz y para fomentar la difusión de la libertad».

«Uno de los secretos del éxito de Bush para atraer a casi toda la gente», escribió el columnista EJ Dionne Jr en el Washington Post, «es su dominio del arte político más antiguo: el sabe cómo agradar a las personas, a todo tipo de personas».

 

Una familia dedicada a la política

El nuevo presidente proviene de una familia que ha visto la política, por largo tiempo, como una vocación muy preciada. El abuelo paterno de George Bush, Prescott Bush, fue senador de los EEUU por Connecticut de 1952 a 1963. Su padre inició su carrera en la política electoral en 1966, cuando los votantes de Houston, Texas, lo enviaron a la Cámara de Representantes. George Bush padre fue vicepresidente bajo Ronald Reagan de 1981 a 1989 y presidente de los Estados Unidos de 1989 a 1993. El hermano menor del nuevo presidente, Jeb Bush, es gobernador del estado de Florida.

«Mi abuelo Prescott Bush creía que la aportación más duradera e importante que una persona puede hacer consiste en escuchar y responder al llamado del servicio público», recuerda el presidente Bush en el libro autobiografico, A Charge to Keep (Un cargo que preservar). «A fin de cuentas, el dinero y las cosas materiales no son la medida de una vida –consideró– y cuando los tienes, traen consigo un precio que debes pagar: la obligación de servir».

George W Bush nació el 6 de julio de 1946 en New Haven, Connecticut, donde su padre era entonces estudiante de la Universidad de Yale. Dos años más tarde, después de graduarse por Yale, Bush padre se llevó a su esposa, Bárbara, y a su pequeño hijo al oeste de Texas, donde emprendió su carrera en el negocio del petróleo. El joven George W pasó gran parte de su infancia en Midland, Texas, y todavía piensa en ella como su terruño. «Midland era un pueblo pequeño con los valores propios de un pueblo pequeño», comenta George W en el libro A Charge to Keep.

«Aprendimos a respetar a nuestros mayores, a hacer lo que ellos decían y a ser buenos vecinos. Ibamos a la iglesia. Las familias pasaban tiempo juntas; fuera de la casa, los mayores charlaban con sus vecinos mientras los niños jugaban a la pelota o con canicas y yoyós. Nuestros deberes y el trabajo de la escuela eran importantes. Los ciudadanos dirigentes del poblado trabajaban con ahínco para traer los mejores maestros a nuestras escuelas. Nadie cerraba la puerta con llave porque se podía confiar en los amigos y vecinos. Fue una infancia feliz. La pasé rodeado de amor, amigos y deportes».

Sobre todo de deportes. «Siempre estábamos jugando» –dice Mike Proctor, un amigo de la infancia– «después de clases, durante los recreos. Ibamos al campo de juego apropiado… elegíamos nuestros equipos y jugábamos. George solía ocupar el puesto de capitán».

 

La muerte que no pudo olvidar

El pequeño George recibió la compañía de una hermana, Robin, en diciembre de 1949; el tercer hijo de los Bush, John (a quien llaman «Jeb»), nació en febrero de 1953. Sólo unas cuantas semanas después del nacimiento de Jeb, los análisis de sangre revelaron que Robin padecía leucemia avanzada, una enfermedad que hoy con frecuencia es curable, pero de la cual se sabía muy poco en esa época. Robin murió en octubre a la edad de tres años.

La muerte de su hermana fue una experiencia devastadora para el joven George W. «Me sentía triste y aturdido», recuerda en A Charge to Keep. «Yo sabía que Robin estaba enferma, pero no me era fácil imaginar la muerte. Unos minutos antes tenía una hermanita y ahora, de repente, ya no la tenía».

Cuarenta y seis años después, esos minutos siguen siendo el recuerdo más penoso de mi infancia, un profundo dolor en medio de una atmósfera que, por lo demás, era feliz».

Los Bush tuvieron otros tres hijos en el oeste de Texas: Neil en 1955, Marvin en 1956 y Dorothy en 1959. Poco después del nacimiento de Dorothy, su padre se llevó a la familia a Houston, en el rincón sudoriental del estado, donde se hizo cargo de las operaciones de perforación de pozos de petróleo frente a la costa por la compañía que él había ayudado a fundar. George W acababa de completar el séptimo grado en la escuela San Jacinto Junior High de Midland y había sido elegido presidente de la clase para el año siguiente. El traslado de la familia significó que él tuvo que dejar la escuela que tanto conocía para ir a una academia privada, la Kinkaid School, en un suburbio de Houston.

 

Una educación tradicional

En el otoño de 1961, los padres de George Bush lo enviaron a la Philips Academy en Andover, Massachusetts, una de las escuelas preparatorias de mayor presti
gio en el país y alma mater de su padre. Llegó a sus puertas como un muchacho de 15 años que nunca había vivido lejos de la casa paterna y que estaba mucho más habituado a los horizontes abiertos del sudoeste que a las colinas arboladas del nordeste. Pese a todo, se adaptó.

«Andover me enseñó a pensar», ha dicho Bush. «Allí aprendí a leer y escribir en una forma que nunca antes había conocido. Y descubrí un nuevo interés que siempre me ha acompañado en toda mi vida adulta. Ese interés me lo inculcó un gran maestro, Tom Lyons, que impartía los cursos de historia. El era un apasionado del tema y tenía la habilidad de comunicar a sus alumnos ese amor y ese interés. El me enseñó que en la historia cobra vida el pasado y sus enseñanzas y que esas lecciones nos ayudan a menudo a predecir el futuro».

Concluidos sus estudios en Andover en 1964, Bush fue a la Universidad de Yale en Connecticut, donde se dedicó a las actividades tradicionales de muchos jóvenes universitarios. Fue elegido presidente de su fraternidad, Delta Kappa Epsilon, y siguió cultivando su amor al deporte. El béisbol siguió siendo su favorito, pero sobre esto él dice: «Mi talento nunca igualó a mi entusiasmo: fui un lanzador mediocre en el equipo de primer grado en Yale. Al año siguiente empecé a practicar el rugby y logré llegar al primer equipo durante mi último año en la universidad».

 

El piloto George W se graduó por Yale en mayo de 1968 con una especialidad en historia

Dos semanas antes de la graduación, fue a las oficinas de la Guardia Nacional Aérea de Texas, en la Base Ellington de la Fuerza Aérea, en las afueras de Houston, y se inscribió para recibir capacitación como piloto. Una de sus motivaciones, según comentó, era aprender a volar como su padre lo había hecho en la Segunda Guerra Mundial. George W fue comisionado como segundo teniente y pasó dos años en servicio activo, como piloto de cazas de intercepción F-102. A partir de entonces, se mantuvo casi cuatro años como piloto eventual, a cargo de misiones ocasionales para ayudar a la Guardia Nacional aérea a mantener en estado de alerta dos de sus aviones F-102 las 24 horas del día.

 

Los negocios y la política

En esa época, George W trabajó con un ex socio de su padre que dejó el negocio de la perforación de pozos petrolíferos para crear una compañía agrícola en Houston, con intereses en una amplia variedad de cosas, desde ganado y aves de corral hasta plantas tropicales. El trabajo de George consistía en viajar por todo el territorio de los Estados Unidos y a países de América Central, en busca de viveros de plantas que a su compañía le pudiera interesar adquirir.

En la primavera de 1972, George W dejó su empleo y fue a Alabama para trabajar en la infortunada campaña del republicano Winton Blount, quien aspiraba a llegar al Senado de los EEUU. A su regreso a Houston, George llegó a ser consejero de jóvenes afro-estadounidenses en un programa llamado PULL (siglas en inglés de Unión de Profesionales para el Liderazgo). El programa consistía en reunir voluntarios del mundo de los deportes, la diversión y los negocios, para que trabajaran con los jóvenes en muy diversas actividades. El les enseñaba baloncesto y lucha olímpica, y organizó visitas a cárceles juveniles para que sus jóvenes seguidores tuvieran oportunidad de ver directamente ese aspecto de la vida y se propusieran no terminar ellos mismos en uno de esos lugares. «El era un muchacho en verdad estupendo», recuerda Ernie Ladd, un jugador profesional de fútbol americano que trabajó también en el programa.

«Todos lo querían mucho. Tenía un don para comunicarse con la gente… Nadie quería que él se fuera».

Así comenta Bush su trabajo en el Proyecto PULL, en A Charge to Keep: «Me permitió tener el vislumbre de un mundo que yo jamás había visto. Fue algo trágico, descorazonador y edificante, todo eso al mismo tiempo. Vi mucha pobreza. También vi malas decisiones: drogas, abuso del alcohol, hombres que engendraban hijos y los abandonaban, dejando a madres solteras que debían luchar para mantener a sus hijos por sí solas. Vi a niños que no sabían leer y que estaban muy atrasados en la escuela. También vi gente buena y decente que trabajaba para ayudar a rescatar a esos niños de su terrible situación».

En el otoño de 1973, Bush ingresó a la Escuela de Administración de Harvard en Cambridge, Massachusetts. «Harvard fue un gran viraje para él», comentó su madre, Bárbara Bush, al Washington Post. «Creo que allí aprendió… ¿cómo se dice? Estructura».

Después de recibir su título de maestro en administración de empresas en 1975, George decidió regresar a Midland para probar sus fuerzas en el negocio del petróleo. Comenzó como un «buscador de tierras», es decir, un pequeño empresario que investiga los derechos de prospección de minerales en distintos sitios y luego trata de negociar el arrendamiento de las propiedades que parecen prometedoras para la producción de crudo. En poco tiempo, empezó a comerciar con intereses sobre minerales y regalías e invirtió en proyectos de perforación.

En el verano de 1977, durante una cena en la casa de unos amigos en Midland, George W conoció a Laura Welch. Ella nació en Midland y tenía una licenciatura en educación por la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, y una maestría en ciencias de biblioteconomía por la Universidad de Texas en Austin. Trabajaba como bibliotecaria en una escuela elemental de Austin cuando conoció a George.

Sus amigos no estaban muy seguros de que ellos dos llegaran a establecer una relación. «Laura es tranquila», ha dicho George. «Yo soy dinámico. Ella es quieta y yo soy inquieto. Ella es paciente; yo soy impaciente». Sus personalidades opuestas parecieron complementarse entre sí y la pareja se enamoró y contrajo matrimonio a los tres meses de haberse conocido.

 

Sus primera derrotas

Para entonces, George ya había decidido contender por el escaño que quedaría vacante en el Congreso cuando un demócrata anunció que se retiraría de la Cámara de Representantes después de haber servido en ella 43 años. Por esa razón, después de la boda, la pareja aplazó su luna de miel para emprender la campaña y viajar por todo el vasto distrito congresional del oeste de Texas. Bush ganó la nominación republicana, pero perdió la contienda. Sin embargo, se sintió complacido por el hecho de que, en un distrito en el que nunca habían elegido a un republicano, él obtuvo el 47 por ciento de los votos.

«La derrota te vuelve humilde», comenta Bush en A Charge to Keep. «Trabajas, sueñas, esperas que la gente se identifique contigo y de pronto resulta que todo terminó y las cosas no resultaron como esperabas. Es difícil no tomar una derrota política como algo personal; después de todo, es tu nombre el que está escrito en las boletas para votar. Sin embargo, si crees en la sagacidad de los votantes, como yo lo creo, te sobrepones a la desilusión, aceptas el veredicto y reanudas la marcha».

Para George, reanudar la marcha significó regresar al negocio del petróleo en Midland. Entonces formó una compañía llamada Arbusto (traducción al español de «bush») Energy, que más tarde adoptaría el nombre de Bush Exploration, pero las cosas no marcharon bien. Los precios del petróleo empezaron a caer a principios de la década de 1980, por lo cual a la nueva compañía le resultó difícil seguir funcionando. En 1984, Bush decidió fusionar su compañía con otra pequeña firma de exploración y fue nombrado presidente de la nueva empresa, llamada Spectrum 7.

En esa época, en
1981, George W. y Laura Bush tuvieron dos hijas gemelas, Bárbara y Jenna. «Nunca se puso en duda que yo participaría en el cuidado de ellas», comenta Bush en A Charge to Keep. «Yo fui un padre moderno, además de que con las gemelas teníamos trabajo a manos llenas. Por un tiempo tuvimos una niñera, pero luego aprendí a cambiar pañales, a bañar a las niñas y alimentarlas. Hacíamos largas caminatas para pasearlas en sus cochecitos».

La brusca caída de los precios del petróleo continuó, dejando a Spectrum con graves problemas financieros. En 1986, una compañía más grande, Harken Energy Corporation, compró la firma pequeña. George W trabajó por algún tiempo como consultor de Harken, pero después empezó a colaborar con la campaña presidencial de su padre, en calidad de asesor y escritor de discursos.

 

De dueño de un equipo de béisbol a gobernador

Después que su padre fue elegido para ocupar la Presidencia en 1988, George W se mudó a Dallas, Texas, con la intención de crear una empresa allí. Sin embargo, la noticia de que el equipo de béisbol profesional Texas Rangers, que jugaba en un suburbio de Dallas, estaba a la venta cambió sus planes. Eso le brindó oportunidad de demostrar en el terreno de los hechos el amor que había sentido toda su vida por ese deporte. Reunió un grupo de ricos inversionistas que compraron el equipo por cerca de U$S 75 millones. El propio Bush tomó el dinero que obtuvo por la venta de Spectrum y lo invirtió en la compra de una pequeña participación en el equipo. A él y a otro inversionista, llamado Edward «Rusty», se les invitó a hacerse cargo de la administración diaria del equipo.

«A Rusty no le gustaba hacer discursos ni hablar con los medios informativos», aclara Bush en A Charge to Keep. Por eso me convertí en el rostro y la voz de la administración de los Texas Rangers. Trabajé con ahínco en la venta de entradas. Viajé por toda la zona que es el mercado de los Rangers, la cual abarca una enorme porción de Texas, hablando ante grupos cívicos y cámaras de comercio. Sostuve miles de entrevistas con los medios, exaltando el béisbol como un deporte para toda la familia, dotado de un gran valor como entretenimiento».

Entre tanto, George W. llegó a ser también un personaje prominente en Texas por derecho propio, dejando de estar a la sombra de su famoso padre. En 1993, a raíz de que su padre fue derrocado en su intento de ser reelegido, George W decidió hacer una nueva tentativa de contender por un cargo público: en esa ocasión, el de gobernador de Texas. Así pues, desafió a quien entonces ocupaba el cargo, la demócrata Ann Richards, esgrimiendo la promesa de mejorar la educación pública y reformar el sistema de justicia juvenil, la asistencia social y las leyes del estado en materia de agravios, es decir, el sistema por el cual la persona agraviada puede presentar una demanda por daños y perjuicios.

«Los cuatro temas son importantes», ha dicho, «pero la educación es la más cercana a mi corazón. Como he dicho en todos mis discursos, la educación es, para un estado, lo que es la defensa nacional para el gobierno federal, es decir, la máxima prioridad y el desafío más urgente. Si un estado no educa a los niños o si el gobierno federal no defiende a los Estados Unidos frente a la amenaza externa, cualquier asunto importante que se presente a continuación parecerá ocupar un segundo lugar muy distante».

En noviembre de 1994, Bush derrotó a Ann Richards por un margen de 53 por ciento contra 46 por ciento y se convirtió en gobernador de Texas. La mayoría de los observadores está de acuerdo en que tuvo un gran éxito en su primer año en el cargo. Trabajó bien con los demócratas que controlaban las dos cámaras de la legislatura de Texas y logró que fueran aprobados los proyectos de ley referentes a los temas en los que tanto había insistido durante su campaña.

Como gobernador, Bush defendió y firmó las dos mayores reducciones de impuestos registradas en la historia de Texas, por un total de más de U$S 3.000 millones. Durante su período en el cargo, la legislación hizo énfasis en el control local de las escuelas, elevó las normas de calidad y escribió de nuevo el programa de estudio del estado para insistir en los fundamentos académicos. Otras leyes aprobadas cuando Bush era gobernador abolieron, de hecho, la libertad bajo palabra en Texas para los delincuentes adultos violentos, se redujo la edad a la cual los jóvenes culpables de delitos violentos pueden ser juzgados como adultos y se exigió un período automático de cárcel para los jóvenes que portan armas de fuego en forma ilegal o cometen delitos con tales armas. Las nóminas de la asistencia pública se contrajeron, exigiendo trabajo a cambio de la ayuda y limitando el tiempo que una persona puede vivir a expensas de la previsión social. Además, se promulgaron reformas sobre indemnizaciones para reducir lo que Bush ha llamado demandas judiciales «frívolas».

En cuanto fue elegido, Bush depositó en un fideicomiso su inversión personal en el equipo de béisbol Texas Rangers y renunció a sus responsabilidades de dirigente. Más tarde, el equipo fue vendido a un empresario de Dallas. Bush volvió a competir por el cargo de gobernador en 1998 y fue reelegido con el 69 por ciento de los votos. Al poco tiempo, empezó a pensar en la posibilidad de contender por el cargo de presidente de los Estados Unidos. Y finalmente llegó a la Casa Blanca.

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