"Un internacionalismo distintivamente estadounidense"

El presidente Bush cree en lo que él llama «Un internacionalismo distintivamente estadounidense». Estas son algunos de sus pensamientos en lo que tiene ver con su política exterior.

«La mayor tentación para los Estados Unidos es la de retraerse: erigir una orgullosa torre de proteccionismo y aislamiento. En un mundo que depende de los EEUU para la reconciliación de antiguos rivales y para equilibrar viejas ambiciones, ese sería el camino más corto al caos. Es un enfoque que abandona a nuestros aliados y a nuestros ideales. La política exterior del país no puede estar basada en el temor. El temor de que los trabajadores estadounidenses no puedan competir. El temor de que Estados Unidos corromperá al mundo o será corrompido por él…

«La segunda tentación para los Estados Unidos es ir a la deriva, es decir, que nuestra nación transite de una crisis a otra como un corcho arrastrado por la corriente. A menos que un presidente establezca sus propias prioridades, sus prioridades serán establecidas por otros: por adversarios o por la crisis del momento, transmitida en vivo por la CNN. La política exterior de los EEUU debe ser algo más que la administración de la crisis. Debe tener una meta grande y rectora: convertir esta época de influencia estadounidense en muchas generaciones de paz democrática».

«Estados Unidos se debe involucrar con el mundo, pero eso no quiere decir que nuestras fuerzas militares sean la respuesta para todas las situaciones difíciles de la política exterior: un sustituto de la estrategia. El internacionalismo estadounidense no debe significar acción sin visión, actividad sin prioridades, y misiones sin fin. Ese es un enfoque que despilfarra la voluntad estadounidense y desgasta la energía del país… «Eso se logra concentrándonos en intereses nacionales duraderos. Y ellos son mis prioridades. Un presidente estadounidense debe trabajar con nuestros aliados democráticos fuertes de Europa y Asia para extender la paz. El debe promover un hemisferio occidental plenamente democrático, cohesionado por el libre comercio. El debe defender los intereses de los Estados Unidos en el Golfo Pérsico y favorecer la paz en el Medio Oriente, tomando como base la seguridad de Israel. El debe contener la contagiosa proliferación de las armas de destrucción masiva y los medios para ponerlas en acción. El nos debe conducir a un mundo que comercie en un ambiente de libertad. Y él tiene que perseguir todas esas metas con un enfoque nítido, con paciencia y fortaleza».

«Estados Unidos será próspero si practicamos el libre comercio. Quiero poner fin a los aranceles y derribar las barreras en todas partes, en forma total, para que el mundo entero comercie con libertad. Al abrir mercados en el exterior para nuestros productores, reforzamos la prosperidad en nuestro país. El miedo erige murallas; la confianza las derriba. Yo confío en los trabajadores, los granjeros y los productores estadounidenses».

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