Colombia. El reto del electo presidente, el ex ministro de Defensa de Alvaro Uribe

Santos: tender puentes con Venezuela

Santos, considerado delfín del presidente Alvaro Uribe (derecha), fue electo el domingo con 69% de la votación.

En su primer discurso, Santos aseguró que la «diplomacia y el respeto» serán el eje de su política internacional, y declaró su aspiración de «trabajar de la mano con los países vecinos para desarrollar una agenda conjunta de cooperación e integración».

«En las relaciones conflictivas siempre hay dos alternativas: mirar con amargura hacia el pasado o abrir caminos de cooperación hacia el futuro», enfatizó Santos en tono conciliador, al hacer referencia, sin mencionarlo, al gobierno de izquierda del venezolano Hugo Chávez.

Para el ex canciller colombiano Guillermo Fernández, «la buena vecindad debe ser una de las prioridades de la política externa del nuevo presidente. Es necesario preservar los intereses de la seguridad nacional sin perder de vista las expectativas y realidades de nuestros vecinos».

Frente al gobierno de Chávez, Santos deberá «administrar las dificultades, encontrar consensos mínimos y hacer eficientes los mecanismos binacionales», recalcó a la AFP este diplomático.

Colombia y Venezuela comparten más de 2.000 kilómetros de una porosa frontera terrestre en la que actúan guerrillas, narcotraficantes y delincuentes comunes.

Hasta hace poco, Venezuela ­donde residen unos 4 millones de colombianos­ era el segundo importador de productos de este país, con compras que en 2008 llegaron a 6.000 millones de dólares, pero que cayeron estrepitosamente luego del «congelamiento» de las relaciones.

Rafael Guarín, politólogo cercano a la campaña de Santos, recordó que previo al balotaje Santos se congratuló de haber recibido «señales indirectas» del gobierno venezolano «que nos permiten ser optimistas sobre el futuro de la relación», según dijo en un debate televisivo.

La Cancillería venezolana saludó ayer lunes la elección de Santos, aunque advirtió que estará «muy atenta no sólo a las declaraciones de los voceros del nuevo gobierno, sino a los hechos que vayan perfilando el tipo de relaciones que pueda ser posible llevar con sinceridad y respeto con el gobierno electo».

«Tanto Santos como Chávez son grandes apostadores y muy calculadores. Saben que se necesitan mutuamente y si bien en el futuro inmediato habrá escaramuzas en la relación, ambos se cuidarán de que estas no pasen a mayores», añadió Guarín, al calificar de «positivo» el saludo del gobierno de Chávez a Santos.

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