Kirguistán: el Ejército levanta las barricadas para ayuda
La comunidad uzbeka, minoritaria, no opuso resistencia a los militares durante esta operación y las autoridades kiguisas no insistieron en desmantelar las pocas barricadas que quedaban en pie en la segunda ciudad de este pequeño país de Asia Central.
El municipio de Osh había dado plazo hasta las 12H00 GMT del domingo para levantar las barricadas y amenazó en caso contrario con «recurrir a la fuerza».
Estas declaraciones hicieron temer una reanudación de la violencia, dado que las tensiones siguen siendo muy fuertes entre kirguisos y las autoridades por una parte y los uzbekos por la otra.
Expirado el ultimátum la mayoría de las barricadas fueron desmontadas sin que se reanudaran las violencias, constató la AFP.
Por la mañana, los vehículos blindados apartaban los camiones, los bloques de hormigón y los árboles con los que se levantaron barricadas en estos distritos, los más afectados por los enfrentamientos que causaron cientos de víctimas y un flujo de refugiados en Uzbekistán.
En algunos lugares los habitantes de la minoría uzbeka ayudaban a los militares, pese a que los acusan de haber participado con la comunidad kirguisa en los enfrentamientos.
«Sólo quedan algunas barricadas en calles pequeñas, en callejones y en los alrededores de la ciudad a los que aún no fuimos», indicó el servicio de prensa de la policía de Osh a la AFP.
Un primer avión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) cargado con ayuda humanitaria llegó este domingo a Osh y un segundo aparato debe aterrizar con 80 toneladas de material, según la agencia de la ONU.
Estos dos cargamentos son para asistir a unas 15.000 personas, según la ACNUR. Asimismo, unas 240 toneladas de ayuda fueron transportadas a la vecina Uzbekistán, que recibió a centenares de miles de refugiados provenientes de Kirguistán.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el ministro ruso de Relaciones
Exteriores, Serguei Lavrov, compartieron este domingo, en una conversación telefónica, su «preocupación» sobre las tensiones en Kirguistán, indicó el portavoz del Departamento de Estado estadounidense.
A pesar de una precaria tranquilidad, el gobierno provisional kirguiso decidió el sábado prolongar hasta el 25 de junio el estado de emergencia y el toque de queda en vigor en Osh y en los distritos vecinos, unas medidas que inicialmente debían finalizar el domingo.
Las autoridades también prometieron el sábado a un emisario estadounidense que se abrirá una investigación sobre los choques interétnicos.
Los enfrentamientos que estallaron el 10 de junio por la noche y se propagaron a la región aledaña de Jalalabad, han dejado hasta 2.000 muertos, según la presidenta kirguisa interina Rosa Otunbayeva.
Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las violencias afectaron «directa o indirectamente» a un millón de personas (unos 300.000 refugiados que se vieron obligados a cruzar la frontera con Uzbekistán y otros 700.000 desplazados internos).
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