San Expedito, el santo de los paulistas veloces
San Pablo, ANSA
El santo preferido de los paulistas, los 17 millones de personas que viven en esta vertiginosa ciudad y en su conurbano, no podía ser otro que él, San Expedito, patrono de las causas que necesitan una solución veloz.
La repentina devoción popular del santo, prácticamente desconocido hasta mediados de los 90, alegra a la Iglesia Católica brasileña, quien hoy celebra el Día de San Expedito con toda la pompa.
Por la mañana, luego de una procesión, el arzobispo de San Pablo, el cardenal Claudio Hummes, inauguró una nueva capilla en honor al santo en el barrio de Jacaná, en la periferia pobre de esta ciudad, la mayor de América del Sur.
Pero, el santo no sólo atrae la devoción de los sectores populares sino que se ha convertido en un fenómeno que atraviesa todas las capas sociales de San Pablo.
Sus devotos van desde el futbolista Fábio Simplicio, del club San Pablo, y el publicitario Nizan Guanaes hasta la anticuaria Renée Behar y la esposa del gobernador local, Maria Lucia Alckmin. «Es un santo hecho a la medida de San Pablo», dice Julio César Moreno, autor de una tesis sobre la devoción de San Expedito en esta ciudad, ya defendida en la prestigiosa Pontificia Universidad Católica.
Moreno alude al apuro que llevan los habitantes de esta ciudad enorme y al poco tiempo que poseen, torturados todos los días por largas filas e interminables congestionamientos en el tránsito.
También la promesa que «exige» el santo es de fácil cumplimiento: un Padre Nuestro, un Ave María, una señal de la cruz y la distribución de mil estampitas que no cuestan más de 15 dólares.
San Expedito ganó el título de patrono de las causas urgentes en el momento mismo de su conversión al catolicismo, aseguran sus numerosos devotos.
El era un centurión romano, que encabezaba una legión del Imperio en la región de Armenia.
La leyenda cuenta que, cuando se convirtió, un cuervo salió volando y gritando «Cras», mañana en latín, y que el centurión respondió «Hodie», hoy, empuñando un crucifijo. San Expedito fue martirizado en el año 303 por ser cristiano, por orden del emperador Diocleciano. En los últimos años, la imagen del centurión que aplasta un cuervo con sus pies y levanta una cruz desplazó en la devoción paulista al hasta entonces imbatible San Judas Tadeo, el patrono de las causas imposibles. Buena parte de esa repentina popularidad se debe a la prédica radial del padre Joao Benedicto Villano.
«En un período de inestabilidad económica, y gracias a la radio, el santo de las causas urgentes ganó la ciudad», señala el profesor Moreno.
También influyó la tarea del empresario Renato Tadeu Giraldes, dueño de una imprenta que quebró en 1996.
«Me quedé en la miseria, sin dinero ni para el ómnibus. Un día, en la calle una señora me dio una estampita del santo y fui a rezarle. Mi vida cambió del día a la noche», afirma Giraldes. Giraldes percibió la devoción de la gente y se dedicó a imprimir estampitas del santo.
La decisión se reveló en un buen negocio ya que Giraldes volvió a recuperar su empresa y ahora también tiene una editorial. Giraldes financió parte de la construcción de la capilla que hoy fue inaugurada por el cardenal Hummes y es uno de los principales difusores de la devoción del santo, a través de la edición de una revista mensual y de un programa diario en la TV.
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