Aliado de Cardoso deja cargo en Brasil por escándalo

Brasilia, Reuters

 

Un aliado clave del presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, abandonó el jueves su cargo de líder de la bancada oficialista en el Senado, acosado por un escándalo de violación del secreto de una votación parlamentaria.

La situación del senador Roberto Arruda se complicó esta semana con la divulgación de un informe que reveló que el secreto que resguarda el sistema electrónico de votación en el Senado fue violado en junio de 2000.

Su retiro se produjo horas antes de que la ex directora de informática del senado, Renata Borges, hiciera un detallado recuento de cómo mandó a sus subordinados a traspasar el sigilo de votación, por petición de Arruda y su colega Antonio Carlos Magalhaes, cuando la cámara destituyó al senador Luis Estevao.

Estevao, un empresario de la construcción, enfrenta cargos de participar en un desfalco multimillonario en la construcción de un edificio judicial.

«Arruda me pidió guardar el secreto incluso bajo tortura», declaró Borges entre sollozos en una emotiva ponencia ante la comisión de Etica del senado, que abrió una investigación del hecho y podría recomendar la destitución de Arruda y Magalhaes si se comprueban los cargos.

Pero mientras Magalhaes se distanció de Cardoso tras formular una oleada de denuncias de corrupción en el gobierno, Arruda es considerado fundamental para impulsar proyectos clave en los últimos dos años del actual gobierno, como las reformas política y tributaria.

«De nada sirve fingir que el problema no existe, tengo que tener tranquilidad para aclarar todo», declaró Arruda para sorpresa de sus pares, un día después de que defendió apasionadamente su inocencia frente a las denuncias.

«Es importante que el liderazgo (de la bancada oficialista en el Senado) sea ejercido a tiempo integral, por eso me estoy separando», explicó el senador, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Cardoso.

La turbulencia en el Senado surgió poco después de que la oposición izquierdista consiguió reunir 27 firmas necesarias, de un total de 81 miembros del Senado, para investigar las denuncias de corrupción hechas por Magalhaes.

Las denuncias van desde desfalcos multimillonarios en agencias gubernamentales de desarrollo regional, hasta la compra de votos de parlamentarios para autorizar la reelección de Cardoso en 1998.

Los partidos de izquierda se dieron una semana de plazo para recoger una veintena de firmas faltantes en la Cámara de Diputados para que la comisión investigadora de la corrupción opere en ambas cámaras del Congreso. En caso contrario será sólo del Senado.

Cardoso ha dedicado enormes esfuerzos a evitar la creación del comité investigador del Congreso, que podría desnudar episodios vergonzosos ocurridos bajo su mandato, y ha advertido que podría ser perjudicial para la economía del país.

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