OPINION INTERNACIONAL

UN NUEVO FRENTE ANTIHEGEMONICO

Comienza por establecer que el acuerdo tripartito era en esencia el mismo que había planteado EEUU en octubre 2009, con la única diferencia que en aquel caso el enriquecimiento del uranio se efectuaría en Francia y Rusia, y ahora ese papel se reservaba a Turquía. En esas condiciones, la actitud adoptada por Washington equivalió, en su opinión, a «un balazo por la espalda». Dicha actitud se expresó en su presión desaforada en el Consejo de Seguridad para reincidir, por cuarta vez, en la vía de las sanciones contra Irán, desechando el acuerdo tripartito que ofrecía una vía de negociación pacífica del diferendo, por lo cual había concitado amplia aceptación en la comunidad internacional.

En una valoración de las actuaciones de Turquía y Brasil, el autor señala que «Turquía quiere proyectarse como un actor que cuente realmente en el Oriente Medio, y sigue una política digamos post-Otomana, organizada por el ministro de Relaciones Exteriores, el profesor Ahmet Davutoglu». A renglón seguido señala: «Brasil, con una política muy inteligente de Lula y de su ministro Celso Amorim, también quiere posicionarse como un mediador honesto en el Medio Oriente. Brasil es parte de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) que es, en mi opinión, el verdadero contrapoder actual a la hegemonía unilateral de Estados Unidos. Turquía podría adherir al grupo (lo que se ha discutido formalmente en Brasilia), que sería llamado entonces BRICT. Esta es la nueva realidad en la geopolítica global. Se destaca que varios países emergentes como Brasil, Turquía e India van organizando el futuro en una nueva forma de relaciones armoniosas y respetuosas entre los pueblos. Y, sin duda, las élites de siempre en Washington están lívidas». Al servicio de éstas ubica en lugar prioritario al Pentágono, los servicios de inteligencia, la ultraderecha republicana (los llamados neocons), el lobby de Israel (véase como todo se junta) y en lugar muy especial la sección Full Spectrum Dominance del Pentágono, que quiere un cambio de régimen en Irán sea como sea, incluida la vía militar si fuera preciso. Esto último está subrayando la extrema peligrosidad de la situación mundial, la posibilidad real de que entren en juego los arsenales nucleares, como ha sido destacado por Fidel Castro.

El líder cubano (cuyas opiniones destacamos en nota del viernes pasado «Las sanciones, gravísima amenaza») ha vuelto a advertir al mundo al respecto en otra Reflexión titulada significativamente: «El zarpazo al acecho». Allí detalla la votación sobre Irán en el Consejo de Seguridad y la vincula al asalto mortífero a la Flotilla de la Libertad. Dice así: «El representante de Turquía, una de cuyas naves fue víctima del brutal ataque de las fuerzas élites de Israel, que transportadas en helicópteros asaltaron en la madrugada del 31 de mayo la flotilla que llevaba alimentos para el millón y medio de palestinos sitiados en un fragmento de su propia patria, manifestó la intención de su gobierno de oponerse a nuevas sanciones a Irán». Menciona luego la abstención de El Líbano y agrega: «La presencia serena de los miembros del Consejo de Seguridad que votaron en contra de la Resolución se expresó con la derecha firme de una mano de mujer, la representante de Brasil, que antes había expuesto con tono seguro las razones por las que su patria se oponía al acuerdo. El presidente Lula da Silva expresó en la ciudad de Natal, al nordeste del país, dos frases lapidarias: que las sanciones aprobadas eran impuestas por ‘quienes creen en la fuerza y no en el diálogo'; y que la reunión del Consejo de Seguridad ‘podría haber servido para discutir el desarme de los que tienen armas atómicas'».

Es la pura verdad. De alguna manera, Brasil estaba representando en esa instancia la nueva realidad que se ha ido abriendo paso en América Latina desde el inicio del nuevo siglo y milenio, y que brega por afianzarse a pesar de la contraofensiva desatada por el imperio y las fuerzas de la derecha para evitar que esta tendencia se consolide y se torne irreversible. Este papel se refleja también en la realidad internacional, en que los países emergentes (como es el caso del BRIC, y su posible ampliación) se empeñan en conformar un nuevo bloque que impida al poder hegemónico dictar su voluntad al mundo.

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