Papa: diálogo entre cristianos y musulmanes
En un momento en que los escándalos de pedofilia en el seno del clero sacuden a la Iglesia Católica desde hace varios meses y las revelaciones de abusos cometidos por religiosos contra niños se multiplican en el mundo, el Papa también subrayó la necesidad de «sacerdotes buenos y santos».
«La Iglesia adquirió una consciencia renovada de la necesidad de sacerdotes buenos, santos y bien formados», dijo Benedicto XVI al reunirse con la pequeña comunidad católica de la isla en una escuela maronita de la capital.
El 27 de mayo, Benedicto XVI había condenado esos hechos de pedofilia estimando que son un «motivo de escándalo» que debe llevar a «aprender de nuevo la penitencia» y «aprender por una parte el perdón y por otro la necesidad de justicia».
Pero en la isla, dividida desde 1974 entre comunidades turcochipriota al norte y grecochipriota al sur, el Papa también insistió en la importancia del diálogo entre las religiones, estimando que «queda mucho por hacer aún en el mundo».
«Sólo con un trabajo paciente puede construirse la confianza mutua, puede superarse el peso de la historia pasada y las diferencias políticas y culturales entre los pueblos pueden convertirse en una razón para trabajar en una comprensión más profunda», indicó durante el encuentro la escuela Santo Maron de Anthupolis, un barrio de Nicosia. «Os aliento a favorecer la creación de tal confianza mutua entre cristianos y no cristianos, como una base para fundar una paz duradera», agregó. El viernes, en el avión que lo llevaba a Chipre, Benedicto XVI había afirmado ya que «hay que ser capaces de dialogar con nuestros hermanos musulmanes y proseguir este diálogo para una coexistencia aún más fructuosa».
Ayer por la tarde, el papa Benedicto XVI mantuvo un encuentro breve en Nicosia con el jeque musulmán turcochipriota Nazim Haqani pese a no estar previsto en el programa de su visita a Chipre, afirmó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi. El jefe espiritual sufí de 88 años, que es oriundo de Larnaca (sur) y reside en la República Turca del Norte de Chipre (sólo reconocida por Ankara), esperó el encuentro sentado en una silla al Papa cuando éste se dirigía a la iglesia franciscana de San Cruz, en la zona de separación entre las dos comunidades chipriotas. Una parroquia que permanece firme es un signo extraordinario de esperanza para todos aquellos que viven en la región», añadió.
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