Opinión Internacional

Brasil valora el ALCA pero resalta el Mercosur y la Unión Europea

Por Guillermo Israel

 

Se trata, sin duda, del objetivo estratégico más trascendente del gobierno norteamericano, hoy presidido por George W. Bush. Brasil condiciona hace tiempo la creación del área, asumiendo una defensa de los intereses económicos del subcontinente, particularmente relacionado con el proteccionismo y los subsidios agrícolas, metalúrgicos y otros con los cuales se ven enfrentados las economías latinoamericanas. Brasil trató con éxito estirar el plazo de la entrada en vigencia del ALCA, relegando la fecha al año 2005, ganando una batalla, pero es evidente que en Quebec Washington pretende apurar los pasos a dar, ratificando lo resuelto hace poco por los ministros de comercio y exteriores.

¿Habrá llegado la hora decisiva y no hay ya muchas chances para la posición sostenida por Brasilia con tanta insistencia? En este sentido se recuerda la cumbre de presidentes sudamericanos del año pasado en Brasilia, en la cual Cardoso sostuvo que antes de llegar al ALCA habría que fortalecer la integración regional, sosteniendo que era necesario y posible superar las dificultades por las que está pasando el Mercosur. «Para Brasil el ALCA es una opción y el Mercosur es un destino», síntesis que expresa la presión de los empresarios y comerciantes brasileños, que temen con razón que con el libre comercio pierdan posibilidades de defender sus intereses ante la competencia de los grandes monopolios y consorcios del norte. Brasilia es consciente que con el ALCA se unen 500 millones de personas que forman el Nafta-EEUU, México y Canadá con 300 millones de latinoamericanos, de los cuales 170 millones son brasileños.

Cardoso vuelca a la balanza el peso económico y político de la nación más industrializada de Sudamérica. En recientes declaraciones el presidente brasileño asumió un claro papel de líder de los países en vía de desarrollo, que es el caso de América Latina, resaltando que «sin Brasil no habrá ALCA», y que sólo «en la medida en que el ALCA signifique un esfuerzo general de liberación comercial que atienda a todos y no excluya, que aumente el acceso de los países en vía de desarrollo a los mercados será importante para Brasil». Brasil brega consecuentemente por la eliminación de reglas que perjudican el libre comercio y rechazará el ALCA en caso de que la proliferación de acuerdos bilaterales Norte-Sur le obligue a mantener las barreras comerciales, dijo recientemente el ministro de Relaciones Exteriores brasileño Celso Lafer. Lafer no ocultó que Brasil buscará, más allá del ALCA, un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

Para muchos observadores, pero especialmente para veteranos políticos y luchadores sindicales, el ALCA viene a instalar los viejos sueños de los grandes consorcios y gobernantes de disponer de una zona de libre comercio desde Alaska hasta Tierra de Fuego, que les abren posibilidades ilimitadas a las grandes transnacionales para el comercio. Cualquier persona comprende que no hay posibilidad de igualdad entre el gigante del norte con su desarrollo industrial inmenso y las pequeñas o medianas empresas de nuestros países.

 

La experiencia de México que junto con los EEUU y Canadá formaron el Nafta, puede ser útil para advertir lo que muy probablemente le pasará a los países sudamericanos, como socios del futuro ALCA. Si bien la economía mexicana creció un 28 por ciento, la inflación bajó considerablemente, de un total de 100 millones de ciudadanos 75 millones viven en la pobreza y de ellos 42 millones en extrema indigencia. A ello se agrega otro dato muy negativo: los salarios cayeron en 50 por ciento y la desocupación alcanza cifras alarmantes.

La exclusión de Cuba parece ser un objetivo premeditado por Washington. Al respecto manifestó la consejera para la Seguridad Nacional del presidente Bush, Condolezza Rice, que en la reunión cumbre de Quebec será resuelto una cláusula democrática, que excluye todo país que interrumpe su gobierno democrático o que no sea electo democráticamente. En un momento en que Cuba se está integrando paso a paso política y económicamente al mundo latinoamericano, por indicación de la Casa Blanca Cuba es discriminada y excluida de las discusiones sobre el ALCA.

Entre tanto aumentan las voces que reniegan del Mercosur como experiencia integracionista del Cono Sur. «El Mercosur ya fue» piensan unos y manifiestan otros, recomendando como única solución «el camino chileno» de buscar acuerdos con los EEUU como paso previo a integrar el ALCA. No toda la experiencia del Mercosur ha sido negativa, señaló el economista Marcel Vaillant, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, recalcando particularmente que el proceso de integración se ha ampliado y se profundizó la apertura.

A lo cual se pueden agregar otros aspectos en el plano social y laboral, que hacen un avance considerable en la materia, señala el economista Daniel Olesker.

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