La Iglesia Católica y la ETA
Madrid, ANSA
La Iglesia Católica y el Episcopado del país vasco se encuentran entre dos fuegos, en medio del clima de creciente polarización que se respira en la región y acusados de demasiada tolerancia hacia el nacionalismo más radical. Al mismo tiempo, son criticados por la ETA porque condenan la violencia del grupo armado separatista. El domingo, la prensa vasca publicó fragmentos de Zutabe, el boletín interno de la ETA, en el cual el grupo armado criticaba a la jerarquía católica. El boletín comentó que «ver a quien debía funcionar como mediador y testigo trabajar en favor de una de las partes en conflicto no favorece su neutralidad». En el mismo documento, la ETA criticaba la manifestación antiterrorista promovida el 13 de enero, en Vitoria, por los obispos vascos. El grupo separatista definió como «particularmente criticable» el hecho de que uno de sus organizadores «haya sido con anterioridad mediador entre la ETA y el gobierno español», en alusión al arzobispo de San Sebastián, monseñor Juan María Uriarte.
Observadores subrayaron que se trataba de la primera crítica explícita del grupo armado a la Iglesia vasca, aunque la manifestación del 13 de enero fue el primer acto unitario de denuncia del terrorismo separatista de parte de un episcopado cuya historia se confunde con la del nacionalismo vasco. Algunos analistas dijeron que se trató de una reacción demasiado tibia de los obispos vascos contra la ETA, como Jon Jauristi, intelectual vasco, nacionalista y director del Instituto Cervantes, según el cual «es preciso que el clero vasco enfrente este problema con seriedad».
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