Cazafantasmas

Londres, ANSA

 

Fenómenos «extraños» y «paranormales» ocurren en el castillo de Edimburgo, Escocia, afirmó ayer el director de una misión de 250 voluntarios «cazafantasmas» tras 10 días de investigaciones en sus misteriosos subterráneos.

«Algo extraño existe en las galerías del castillo», afirmó ayer Richard Wiseman, profesor de la Universidad de Hertforshire, al evaluar la misión, aunque reconoció que no lograron atrapar a ningún espíritu errante.

«Nuestro trabajo en Edimburgo todavía no terminó, pero hemos quedado asombrados por el nivel de energía», dijo el profesor, quein había realizado el mes pasado una investigación análoga en Hampton Court, un palacio que fue de Enrique VIII.

Las telecámaras colocadas en los sótanos del castillo registraron imágenes anormales: lámparas de luces y manchas verdes que aparecían imprevistamente y sin explicación, según explicó el jefe de la misión cazafantasmas.

Pero las indicaciones más «relevantes», opinó Wiseman, son aquellas registradas por los voluntarios.

Si bien ninguno de los «cazafantasmas» regresó con un espíritu «enjaulado», Wiseman afirmó que «los resultados obtenidos hasta ahora son muy interesantes».

«Hay quienes vieron extrañas formas que merodeaban por los túneles y que sintieron que los tocaban», comentó el jefe de la investigación.

Además –comentó el profesor– lo que realmente fue desconcertante es la experiencia de una mujer «cazafantasma» trasladada sin que supiera a una de las habitaciones preferidas –según la leyenda– de los fantasmas de Edimburgo.

«Era de noche y estaba completamente oscuro. Inmediatamente la voluntaria –quien es una persona generalmente racional– comenzó a decir que sentía respiros y que estos eran cada vez más intensos», dijo Wiseman.

«Después aseguró haber visto una luz a un costado pero, aterrorizada, no quiso voltearse a mirar mejor. Tenía mucho miedo pero quiso llegar hasta el final de lo que ocurría y, cuando estábamos listos, después de 20 minutos para agarrarla, no logró moverse. Por fortuna se recuperó inmediatamente», añadió.

Según la leyenda, los fantasmas oficialmente «domiciliados» en el castillo de Edimburgo son una niña muerta por una peste que aterroriza a los turistas con su cara deforme, un hombre que se divierte susurrando frases amenazadoras a los visitantes, un simpático zapatero que en cambio le gusta tocar los zapatos de quien invade su territorio.

Wiseman actualmente se encuentra analizando una serie de informaciones científicas en los subterráneos.

«Estos fenómenos podrían ser sólo provocados por una corriente de aire frío y la humedad. Lo que es extraño es que las indicaciones de los voluntarios ocurrieron casi todas en los puntos en las que según la tradición estarían embrujados, a pesar de que ninguno de nosotros antes del experimento haya tenido un gran conocimiento de la leyenda que circula en el castillo», sostuvo el jefe cazafantasma.

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