OPINION INTERNACIONAL

LOS CERDOS (PIGS EN INGLES)

En el primer caso están Grecia e Irlanda, en el segundo los países de la península ibérica. Ya hemos comentado que en Grecia se desarrolló una formidable huelga general el 5 de mayo (véase la nota «Tragedia griega y efecto dominó») en réplica al llamado plan de austeridad que consistía en la aplicación de la clásica receta del Fondo Monetario: reducción y congelamiento de salarios, corte de beneficios sociales y derechos consagrados como el aguinaldo, aumento de edad de la jubilación de la mujer a 65 años, «flexibilización» de la legislación laboral, aumento de los impuestos a los combustibles, el alcohol y el tabaco, alza en dos puntos del IVA a 23% y reducción de las inversiones públicas. Ese es el plan que el Parlamento griego aprobó a instancias del gobierno de Giorgos Papandreu (que pidió un «sacrificio» al pueblo) y contó con el visto bueno de la Unión Europea.

Una nueva huelga general acompañada de manifestaciones, de mayores proporciones incluso que la jornada anterior, se desplegó el 20 de mayo encabezada por las mayores centrales sindicales, la Confederación General de Trabajadores Griegos y la Federación de la Función Pública. Se paralizó el transporte público en gran parte del país, quedaron anclados los barcos en los puertos así como los transbordadores que conectan las islas griegas con el Mar Egeo, hubo interrupciones en el tráfico ferroviario y cancelación de los vuelos locales de Olympic Air. Hospitales, oficinas públicas, escuelas y bancos permanecieron cerrados. Como en la movilización anterior, la mayor concentración se realizó en la Plaza Omonia de Atenas, y los sindicatos recibieron el apoyo de organizaciones de pequeños comerciantes, de campesinos y de la juventud estudiantil. El Partido Comunista de Grecia (KKE), que desempeñó un papel muy activo en estas movilizaciones, ha llamado a crear un gran frente unitario en el que deben confluir todas las fuerzas sociales y políticas opuestas a las medidas económicas y laborales del gobierno. Aboga en ese sentido por la creación de un frente democrático, antiimperialista y antimonopolista, por un poder popular y una economía popular. Su secretaria general, la diputada Aleka Papariga, estima que «Grecia, a pesar de los daños serios y destructivos en determinados sectores debido al dominio del capital y a la influencia monopolista en la economía agrícola, tiene los requisitos indispensables para crear y desarrollar una economía popular autosuficiente».

En los últimos días ha pasado a primer plano la crítica situación de España. El miércoles, Rodríguez Zapatero logró hacer pasar con sólo un voto de diferencia en el Congreso (169 a 168) su plan, contra el cual ya se anuncia la huelga general del 8 de junio decidida de consuno por Comisiones Obreras y la UGT. Con un índice de desocupación del orden del 20% de la fuerza laboral (4 millones de trabajadores), el gobierno propone rebajar los sueldos del sector público en 5%, la congelación de las pensiones, la elevación de la edad de la jubilación a 70 años, la supresión del bono de 3.000 euros por cada hijo nacido vivo, coincidiendo todo ello con la amenaza de una nueva ola de despidos. La misma receta fondomonetarista en todas partes. E idéntica reacción de respuesta en los países europeos, incluyendo en algunos casos, como en Rumania, acciones tan enérgicas que podría hablarse, según analistas, de alzamientos populares.

Como contracara de este plan de hacer pagar al pueblo los platos rotos, se dictaron medidas para el salvataje de los grandes bancos, causantes y a la vez usufructuarios de la crisis.

En Europa acaba de estallar el escándalo del Deutsche Bank, que estafó miles de millones de euros, reproduciendo lo que aconteció del otro lado del Atlántico con las hipotecas impagables, la compra de cuentas tóxicas, el falseamiento de los datos y las calificaciones de riesgo, etc.

El símbolo de la ética de estos financistas es el sistema erigido por Bernard Maddoff, una estafa por 56 mil millones de dólares.

Los máximos ejecutivos banqueros siguen con sueldos exorbitantes. Obama anunció una reforma tributaria con regulación de los grandes bancos, menores sueldos a los ejecutivos e impuestos a las ganancias. Vivir para ver.

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