MONDO CANE

El mayor número de ataques de tiburones ocurre en aguas poco profundas, con luna nueva, en agosto y especialmente los domingos, revela una investigación de expertos en el comportamiento de estos temidos animales difundida este jueves por la estadounidense Universidad de Florida (UF).

Jóvenes surfistas, con trajes de baño en blanco y negro, son más propensos a ser atacados o mordidos por tiburones, indica el estudio realizado sobre la base de observaciones y estadísticas de los últimos 50 años en playas del condado de Volusia (Florida), considerado «capital mundial de los ataques de tiburón».

«Humanos, tiburones y factores medioambientales se combinan en el Condado de Volusia de tal forma que crean una ‘tormenta perfecta’, con condiciones muy favorables para estos ataques», dijo George Burgess, director del Archivo Internacional de Ataques de Tiburon, de la UF.

El epicentro de los incidentes está en la playa de la ensenada de Ponce, entre Daytona Beach y New Smyrna Beach, en el centro de Florida, según el estudio.

Entre 1996 y 2008, uno de cada cinco incidentes con tiburones en el mundo se produjeron en esa región de Florida.

Los investigadores observaron durante un año lo ocurrido en esas costas de arenas blancas, donde el fuerte oleaje genera excelentes condiciones para el surf, pero también para que tiburones y otros predadores se concentren allí atraídos por el alimento que encuentran en aguas revueltas por la rompiente.

Los científicos analizaron «básicamente por qué, dónde y cuándo se producen los ataques», en un área que tradicionalmente ha tenido más interacción humanos-tiburones que ningún otro sector de costa en el mundo, indica el análisis. «La mayor cantidad de ataques ocurren en días de luna nueva, pero también durante el período de luna llena, es decir en los extremos de las fases lunares».

En Suecia, la polémica parece cebarse con los preparativos de la boda de la princesa heredera Victoria, debido a las tensiones con el arzobispo, el pasado nazi de la familia, la supuesta enfermedad del novio y el coste de la celebración.

La primera pregunta es: ¿quién acompañará a la princesa Victoria al altar de la catedral Storkyrkan el próximo 19 de junio? ¿Su padre el rey Carlos XVI Gustavo, como ella desea? ¿O su prometido Daniel Westling, como quiere el arzobispo Anders Wejryd amparándose en la tradición?

Esta cuestión, que ha sido presentada como un enredo dramático, con retratos de una princesa triste y un arzobispo autoritario, ocupaba esta semana la portada del tabloide Aftonbladet, el de mayor tirada del país.

El diario se hacía así eco de un debate nacional en el que los partidarios de las tradiciones y las feministas se oponen a los defensores de una práctica extendida por todo el mundo y privilegiada por la principal interesada.

Según la costumbre sueca, los novios deben llegar juntos al altar, una práctica que aprueban quienes ven con malos ojos el símbolo del padre que viene a «entregar» a su hija en matrimonio.

Pero la princesa Victoria ha ganado la partida, y aunque el debate continuará, el 19 de junio se presentará en la catedral del brazo de su padre.

Por otro lado, los costes de la boda y el hecho de que ésta se celebre con el dinero del contribuyente alimentan el debate en un país donde los abolicionistas, cada vez más, representan una cuarta parte de la población.

En efecto, el casamiento costará unos 20 millones de coronas (2 millones de euros), según la Casa Real. La reciente decisión del rey de asumir por su cuenta los gastos que superen los 10 millones de coronas abonados por el gobierno no ha bastado para calmar la indignación.

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