EL ARSENAL NUCLEAR DE ISRAEL
En el terreno opuesto, la secretaria de Estado Hillary Clinton ha realizado gestiones a varias puntas para poner sobre la mesa del Consejo de Seguridad un nuevo paquete de sanciones contra Irán (que sería el cuarto), ignorando el acuerdo a que se llegó en Teherán, el cual reproduce la propuesta que el Grupo de los 5 miembros del Consejo de Seguridad más Alemania formularan en octubre pasado y que ahora Irán acepta gracias a los buenos oficios de la diplomacia brasileña.
A falta de argumentos, los partidarios de las sanciones han elucubrado la extraña tesis de que en esa forma se evitará que Israel proceda a bombardear Irán. Ello ha vuelto a colocar sobre el tapete el recurrente tema del arsenal nuclear israelí.
Al respecto sucesivos gobiernos de Tel Aviv han mantenido riguroso secreto. Pero los hechos hablan. Se sabe que Israel posee entre 200 y 300 ojivas nucleares, y sus jefes militares han amenazado sin vueltas con utilizarlas para bombardear las instalaciones nucleares de Irán.
No sería la primera vez que incursionan en ese terreno, por otra parte, aunque en una ocasión anterior la víctima fue Irak, cuya central nuclear de Tamuz fue bombardeada por la aviación israelí el 17 de junio de 1981, en plena guerra Irán-Irak, que se extendió de 1980 a 1988.
Pero existen incluso antecedentes anteriores, que acaban de salir a luz. El 25 de mayo «The Guardian» de Londres publicó una serie de documentos escaneados según los cuales el ministro de Defensa de la Sudáfrica del apartheid, Pieter Willem Botha (un racista de tomo y lomo), solicitó en 1975 a su colega israelí Shimon Peres (hoy presidente de la nación) un conjunto de cabezas de misiles. En respuesta el gobierno israelí le ofreció tres variantes de tamaño, que también podrían corresponder a tres tipos: con carga convencional, química o nuclear. Tenía para todos los gustos. Las revelaciones están contenidas en un libro próximo a aparecer del académico estadounidense Sasha Polakow-Suransky titulado «The unspoken alliance: Israel’s secret alliance with apartheid South Africa» (Alianza tácita: la alianza secreta de Israel con la Sudáfrica del apartheid). Dichos documentos fueron desclasificados por el actual gobierno sudafricano, 35 años después, a pedido del autor, y a pesar de que el gobierno israelí intentó por todas las vías evitar que se hicieran públicos. El mismo gobierno ahora, por medio de la oficina presidencial, niega esos documentos, como se podía esperar de antemano. Dicen que van a enviarle una carta al director del periódico para desmentirlo.
Pero lo que nunca podrán desmentir es que ya en 1986 el renombrado científico israelí Mordechai Vanunu, que trabajaba en una de las centrales nucleares israelíes, ofreció datos y fotografías del interior de la planta atómica de Dimona, donde se fabricaban las cabezas nucleares. Esta es una de las existentes, aunque el gobierno ha mantenido el secreto sobre todas. La publicación de dichas informaciones en «The Sunday Times», también de Londres, le valió nada menos que 18 años de cárcel a Vanunu, que emprendió esa acción como luchador por la causa de la paz y contrario al armamentismo nuclear en su país y en el mundo. Posteriormente fue puesto en libertad condicional. Su caso acaba de reavivarse estos días, ya que el 23 de mayo fue encarcelado nuevamente, por un período de tres meses, acusado de haberse entrevistado con extranjeros, una de las prohibiciones que se mantienen en su actual estado de libertad condicional.
Las repercusiones del acuerdo de Teherán llegaron a nuestro país. El canciller Luis Almagro se reunió con el vicepresidente de Irán el 24 de mayo en Punta del Este, en el marco de la IV Asamblea del Fondo Mundial para el Medio Ambiente.
Como oportunamente informara LA REPUBLICA, sobre el tema en cuestión el ministro señaló: «Nosotros estamos satisfechos, como es de conocimiento, por las negociaciones que tuvieron lugar entre Irán, Turquía y Brasil, y estimamos que el acuerdo alcanzado es una buena base para negociaciones futuras y terminar de consolidar un proceso que implique asegurarle a Irán la posibilidad del uso pacífico de la energía nuclear, y a todos los demás países la tranquilidad de que va por ese camino».
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