La última cena con menú vegetariano
Nueva York, ANSA
Timothy McVeigh, condenado a muerte como autor del atentado de Oklahoma City, podría reemplazar la clásica hamburguesa de la última cena por un menú vegetariano.
McVeigh se mostró interesado en una propuesta de los animalistas de People for the Ethical Treatment of Animal (PETA), que a pocos días de su ejecución lo invitaron a realizar esa modificación.
PETA invitó a la dirección de la cárcel federal de Terre Haute, en Indiana, a realizar un gesto simbólico para detener las masacres de animales. «A McVeigh no se le debe permitir que se lleve ni siquiera otra vida», escribió PETA en el mensaje al responsable del pasillo de la muerte, donde el 16 de mayo el autor del atentado tiene cita con el verdugo.
La dirección de la cárcel respondió negativamente al pedido de los animalistas, pero McVeigh en primera persona se mostró sensible a la causa.
En una carta manuscrita a los jefes de PETA, el hombre que provocó la muerte de 168 personas en Oklahoma City hace seis años expresó «comprensión» por la posición de los vegetarianos.
«La verdad» –escribió McVeigh en el mensaje difundido ayer por la NBC– «es que entiendo muy bien su causa. Yo mismo he visitado algunos mataderos».
Sin embargo el terrorista propuso establecer distinciones entre las matanzas de animales en los mataderos y la caza deportiva controlada.
«Amo la vida en contacto con la naturaleza: sigo creyendo por eso en un razonable consumo de la carne obtenida mediante la caza», escribió.
Tras recordar a los vegetarianos que «también las plantas sufren y reaccionan al dolor», McVeigh sugirió volver al modo de razonar de los pieles rojas: «Respeta la vida que quitas para mantenerte. Pero no tomes más de lo que debes de la cadena alimentaria».
La palabra decisiva sobre la última comida le corresponde a McVeigh: según el minucioso calendario difundido por el Bureau of Prisons, el terrorista lo consumirá entre tres y 12 horas antes de la inyección letal, prevista para las 7 del 16 de mayo.
Habitualmente, según las estadísticas, los condenados a muerte no buscan un menú refinado: hamburguesas y papas fritas es lo más pedido, así como bistec y pizza.
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