Embarazo imperial en el sol naciente

Tokio, ANSA

 

La princesa Masako, esposa del príncipe heredero Naruhito, está embarazada, anunció ayer el Palacio Imperial, que difundió muy tempranamente una noticia esperada en Japón desde hace años.

«La princesa tiene síntomas de embarazo. Haremos un nuevo anuncio en cuanto tengamos la certeza. Pero Masako está en buenas condiciones y sólo debe descansar. Pedimos a todos que esperen sin hacer presiones indebidas. El parto debería ser a principios de diciembre», dijo visiblemente emocionado el Gran Chambelán, Kiyoshi Furukawa.

Una emoción comprensible en un personaje que los rumores de los últimos días describían como muy tenso y sometido a presiones de todo tipo.

No sólo porque el embarazo de la mujer llamada a dar un heredero a la dinastía del Crisantemo –la más longeva del mundo según la mitología, que la hace remontar hasta el 660 antes de Cristo– es esperado desde 1993, año de la boda de Naruhito, ahora de 41 años, con Masako, de 37.

Sobre todo, porque en el otoño boreal de 1999 un anuncio análogo sobre síntomas de embarazo hizo desbordar de alegría al país y desencadenó el entusiasmo de los medios, para transformarse en tristeza pocas semanas después al saberse que la princesa había sufrido un aborto espontáneo.

El nuevo anuncio –Masako estaría en la quinta o sexta semana de embarazo– provocó la interrupción de los programas normales de las redes radiotelevisivas públicas y privadas, y se publicó en las ediciones vespertinas de todos los diarios.

La prensa publica la foto de la princesa sonriente, con un traje sastre gris, sombrero y collar de perlas, sentada en el asiento posterior del auto oficial junto al príncipe Naruhito, que también sonríe, mientras ambos entraban al Palacio Imperial ayer por la mañana, una hora y media antes del anuncio del Gran Chambelán.

Furukawa se apresuró a decir que ahora se producirán las visitas de los especialistas para la confirmación definitiva, pero la opinión más difundida es que no se repetirá lo sucedido hace un año y medio.

«Es un hecho que nos alegra mucho», dijeron el emperador Akihito y su esposa Michiko. «El embarazo de la princesa ayudará a la economía a recuperarse», comentaron los exponentes del mundo económico.

«Es una noticia feliz, realmente feliz», agregó el premier Yoshiro Mori, apresurándose a echar agua al fuego de los medios. «Espero que todos respeten la privacidad y esperen sin clamor la confirmación definitiva», declaró.

Una invitación a la calma muy necesaria, si se recuerda que hace un año y medio algunos medios hicieron que sus fotógrafos sedientos de primicias siguieran en helicóptero el auto que llevaba a Masako a la clínica donde luego se comprobó el aborto espontáneo.

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