Decisión sobre Pinochet podría producirse mañana, según Chile

Straw prolonga reflexión

«El ministro estudia las presentaciones que se le han dirigido. Una decisión se producirá en breve plazo», se limitó a repetir el portavoz retomando palabra por palabra la fórmula voluntariamente vaga con la cual el ministro Jack Straw recibió los exhortos que se le transmitieron el martes pasado de los jueces español, francés, belga y suizo.

De fuente gubernamental se dejaba sin embargo traslucir que no se pondría fin a la espera, antes de hoy.

Straw, que es abogado, se rodeó de numerosos especialistas para que su decisión político-administrativa sea lo más inatacable posible.

Mientras tanto, círculos de gobierno, de la derecha y la prensa chilena estiman que mañana miércoles o el jueves se conocerá la trascendental decisión del secretario del Interior británico, Jack Straw, sobre el rechazo o aprobación a la extradición a España del ex dictador Augusto Pinochet.

Luego de un lapso en que Straw evaluó las observaciones formuladas a los exámenes médicos a Pinochet por las naciones que piden su extradición (España, Bélgica, Suiza y Francia), se prevé en Chile que lo más probable es que Straw ratifique su intención de liberarlo por razones de salud, pese a la solicitud de estas cuatro naciones y del juez Baltasar Garzón de efectuar nuevos chequeos físicos y síquicos.

El gobierno de Chile ha manifestado optimismo en que tras 16 meses de arresto del anciano militar retirado, se concrete finalmente su retorno al país gracias a un pronunciamiento en este sentido, pero se sabe que –incluso en este caso– Bélgica y el juez español querellante podrían retrasar el desenlace del caso.

Bruselas sería el único Estado que podría poner piedras en el camino, ya que sus autoridades anticiparon que harían todo lo posible por impedir su liberación y podrían apelar. En tanto, el magistrado español podría pedir individualmente –sin el apoyo de su gobierno– una revisión judicial ante los tribunales británicos.

Sin embargo, Francia, Suiza y España adelantaron que no intentarían revertir la decisión de Straw, quien se inclinó –en enero– a liberar a Pinochet por los problemas mentales que padece, según versiones de prensa que filtraron el resultado de los exámenes.

Analistas locales estiman que esta verdadera «teleserie» se inclina por primera vez a favor de Pinochet, ya que las entidades de derechos humanos –como Amnistía Internacional– quedaron fuera de las apelaciones y sólo se atenderán las observaciones de estados.

A esto se suma el agotamiento de los recursos judiciales y la firme postura de Straw, cuya facultad discrecional fue afirmada por un tribunal londinense que además negó un rol a terceras naciones, y la apertura de tres de los países requirentes a acatar lo resuelto por Londres.

Además, la semana pasada el chileno Jos Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rigths Watch, afirmó la «seriedad» de los chequeos efectuados en Londres y dijo que si son ciertos «sería una aberración jurídica seguir adelante. Se estaría violando el debido proceso que se le debe aplicar a cualquier persona».

Si se concreta la liberación de Pinochet, se vería beneficiado el presidente saliente de Chile, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien prometió su retorno –el 21 de mayo pasado– para antes del traspaso del mando a su sucesor, el socialista Ricardo Lagos, quien asume el 11 de marzo.

Versiones de prensa indican que Lagos también saldría ganador ya que podría iniciar su mandato de seis años sin la molestia de heredar uno de los mayores problemas políticos y diplomáticos vividos por La Moneda en los últimos años.

Aunque el gobierno, la derecha y la propia familia Pinochet ya aprendieron a no hacerse ilusiones tras múltiples decepciones cuando todo parecía favorable al retorno del ex dictador, se estima que esta vez el Boeing 707 de la Fuerza Area de Chile (Fach), estacionado en la base de Brize Nortnon, volver con su «pasajero» a Santiago.

En Santiago ya se están organizando dos recepciones. Una será de carácter privada, coordinada por el Ejército en el aeropuerto de Santiago, a la que asistirían unas 150 personas, entre las que se contarán empresarios, dirigentes políticos y antiguos ministros y colaboradores del régimen militar (1973-90).

La otra será multitudinaria, para los adherentes que quieran darle la bienvenida. El acto, a cargo de la Fundación Pinochet, se hará en los alrededores del Hospital Militar, hasta donde será trasladado. Su objetivo es reunir el máximo número de seguidores, los que durante dos horas coparían los alrededores del recinto, para celebrar con banderas y pañuelos blancos su regreso.

Se estima que tras pasar unos 30 días en el centro hospitalario, Pinochet será trasladado hasta la casa que posee en un balneario ubicado dentro de la provincia de Valparaíso, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago.

En esta región –donde está instalado el Congreso, en el cual Pinochet ejerce como senador vitalicio– el ex dictador «retomará sus actividades normales», como dijo la semana pasada el senador de la derechista Renovación Nacional, Ignacio Prez Walker.

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