Fidel: Defenderemos el socialismo con nuestras armas

La Habana, Prensa Latina

 

Ante una multitud armada y uniformada, el presidente de Cuba, Fidel Castro, ratificó ayer el carácter socialista de la revolución vigente en la Isla y juró que junto a sus compatriotas la defenderá con su propia sangre.

En el acto de celebración del 40 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la revolución, el mandatario expresó:

«Esta revolución socialista la defenderemos con esos fusiles, dije entonces (el 16 de abril de 1961) y lo creo todavía más hoy». El gobernante –que durante la primera hora de la manifestación

cargó un fusil al hombro–, recordó el bombardeo perpetrado por Estados Unidos hace cuatro decenios contra los aeropuertos de San Antonio de los Banos (en la vecina provincia de La Habana), Ciudad Libertad (en la capital) y Santiago de Cuba (en la porción oriental del país).

Aquel ataque, preludio de la agresión militar por Playa Girón (Bahía de Cochinos), causó la muerte de siete personas, tras cuyo sepelio Fidel Castro se dirigió al pueblo –como este lunes– y proclamó el carácter socialista de la revolución, vigente desde el 1 de enero de 1959.

«Esta revolución socialista» –prosiguió, leyendo fragmentos del discurso pronunciado en 1961– «la defenderemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron los aviones agresores».

No la defenderemos con mercenarios, la defenderemos con hombres y mujeres del pueblo», añadió.

Inmediatamente, el líder revolucionario –enfundado en su uniforme verde olivo– entabló un diálogo con los miles de representantes de los más diversos sectores sociales que inundaron las céntricas avenidas de 23 y 12, del barrio capitalino de El Vedado.

¿Acaso las armas las tienen los millonarios, los hijitos de los ricos? pregunto, como hace 40 años, y recibió la respuesta negativa de los manifestantes. «Así dije entonces y responden ustedes ahora», comentó.

«¿Acaso las tienen los mayorales?», continuó y afirmó: «Las tiene el pueblo».

«¿Qué manos son esas que levantan esas armas, no son manos obreras? ¿No son manos campesinas? ¿No son manos endurecidas por el trabajo? ¿No son manos creadoras? ¿No son manos humildes del pueblo? ¿Y cuál es la mayoría del pueblo: los millonarios o los obreros, los explotadores o los explotados, los privilegiados o los humildes?, cuestionó. Esta es una revolución democrática, una revolución en que los humildes tienen las armas, agregó.

Acto seguido, reiteró: «Esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, por los humildes y para los humildes, y por esta revolución (…) estamos dispuestos a dar la vida».

El jefe de Estado destacó los aportes del socialismo a Cuba, como la baja tasa de mortalidad infantil, el 0,003 % de infectados por sida, que contrasta –señaló– con el 0,2 de los Estados Unidos y con los índices de otros países desarrollados.

Mencionó, entre los logros del socialismo, la existencia de 30 mil 133 médicos de la familia (dedicados a atención primaria), de 436 policlínicos, 275 hospitales y 13 institutos especializados en diferentes ramas de la medicina.

En su defensa del socialismo expuso los meéritos del deporte cubano, la cultura política alcanzada por la población, el desarrollo científico-técnico nacional, las ventajas de la seguridad social para un millón 12 mil jubilados y 325 mil 500 pensionados y los beneficios de la asistencia social para otros 120 mil ciudadanos.

Ante los participantes en la concentración, que esgrimían fusiles, agitaban banderas cubanas y lo recibieron con las consignas «Fidel, seguro, a los yanquis dale duro», y «Fidel, aprieta, que a Cuba se respeta», el comandante en jefe de la Isla caribeña sugirió al nuevo gobierno estadounidense abstenerse de cualquier agresión.

Considero que «ante una administración belicosa y carente totalmente de ética sería bueno recordar aquella frase inmortal del Titán de Bronce (Antonio Maceo, jefe independentista del siglo XIX): Quien intente apoderarse de Cuba, sólo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la contienda».

El pueblo cubano de hoy (…) está en condiciones de afirmar que los que intenten apoderarse de Cuba no recogerían ni siquiera el polvo de su suelo anegado en sangre, porque no tendrían otra alternativa que perecer en la contienda, aseguró.

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