MONDO CANE

El autor de la teoría heliocéntrica Nicolás Copérnico, cuyos restos pudieron ser identificados recientemente de manera espectacular, fue sepultado ayer sábado en la catedral de Frombork, 467 años después de su muerte en esta ciudad del norte de Polonia.

Muy modesto durante su vida, muerto antes de que su teoría fuera publicada y reconocida, este astrónomo, matemático, economista y médico fue también canónigo en Frombork.

Fue enterrado en la catedral en 1543 sin ninguna indicación del lugar exacto, como otros cien sacerdotes y laicos cuyos cuerpos anónimos siguen sepultados debajo del piso de ese gran edificio gótico.

Desde hace dos siglos, investigadores polacos, franceses y alemanes trataron en vano de identificar su tumba.

«La historia del descubrimiento es una verdadera novela policiaca», declaró a la AFP el arqueólogo Jerzy Gassowski, profesor octogenario en el Instituto de Antropología y Arqueología de Pultusk (centro), autor del descubrimiento en 2005.

«Aquí lo descubrí», dijo mostrando con el dedo una parte del piso de mármol al pie del altar Santa Cruz, uno de los dieciséis que se encuentran junto a los imponentes pilares de la catedral.

Rusia agregó ayer una nueva festividad a su calendario, la de San Vladimir, que será celebrada el 28 de julio próximo.

Con ella se rendirá homenaje al gran príncipe de Kiev, Vladimir I, que más de mil años atrás con su bautismo en 988 convirtió al país a la ortodoxia, inaugurando la era cristiana.

La iniciativa surgió en 2008, cuando con el premier ruso, Vladimir Putin, entonces en el Kremlin, un concilio de altos dignatarios de la Iglesia ortodoxa rusa aprobó la propuesta, para someterla a examen de los presidentes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania.

En agosto pasado, el sucesor de Putin, el actual presidente Dmitri Medvedev, ordenó elaborar una propuesta ad hoc. Así la Duma (Cámara baja) la aprobó por unanimidad. Con la aprobación descontada del Senado, Medvedev promulgará la ley que convertirá en fiesta el 28 de julio próximo.

Un niño estadounidense de origen latino, de 13 años, alcanzó la cima del Everest y se convirtió en el alpinista más joven en haber escalado la montaña más alta del mundo.

Según el sitio digital de la televisión ABC, Jordan Romero llamó desde un teléfono satelital para anunciar su llegada a la cima de la montaña, de 8.850 metros de altura.

Romero, oriundo de Big Bear, en California, escaló el Everest junto a su padre y tres «sherpas». El niño ya había escalado, a los 9 años, el Kilimanjaro, en Africa.

El escalador más joven del Everest era hasta hoy el nepalés Temba Sheri, de 16 años.

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