Ross regresó a Washington
«Regresaré a Washington para consultar al presidente y la secretaria (de Estado)», dijo Ross luego de una semana de gestiones con el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, y el primer ministro israelí, Ehud Barak.
Ross, quien habló a la prensa luego de reunirse por dos horas con Arafat en la Franja de Gaza, agregó que en la capital norteamericana decidirán «cuál será el próximo paso para asegurar que este proceso supere las dificultades actuales».
Funcionarios estadounidenses dijeron que la misión del enviado especial concluyó ayer y que luego viajó a Washington para recibir instrucciones del presidente Bill Clinton y la secretaria de Estado, Madeleine Albright.
Para agravar la situación, soldados israelíes hirieron a cuatro palestinos durante una protesta contra el primer ministro francés, Lionel Jospin, quien calificó los ataques del grupo Hezbolá contra soldados israelíes en el Líbano como «acciones terroristas».
Los incidentes ocurrieron en la ciudad cisjordana de Belén.
La crisis es real
Luego del encuentro entre Ross y Arafat, el negociador palestino Saeb Erekat dijo a Reuters que «la crisis aún existe y no hemos recibido respuesta a nuestros reclamos».
En el centro de la crisis se encuentra el rechazo israelí a que los palestinos puedan decidir las áreas a incluir en el repliegue del 6,1 por ciento del territorio cisjordano, que debió realizarse en enero.
Funcionarios palestinos dijeron que Israel les dio un 10 por ciento de territorio para que escojan el 6,1 por ciento, pero sin incluir en el mismo las zonas cercanas al sector oriental de Jerusalén, de mayoría árabe, reclamado por los palestinos.
Mientras tanto en la ciudad palestina de Ramalah, el ministro israelí de Justicia, Yossi Beilin, advirtió que el fracaso en reactivar el proceso de paz puede desatar la violencia.
El proceso de paz no se congelará, sino que se «deteriorará», afirmó Beilin, quien agregó que si eso pasa «nadie sabrá cuándo y cómo controlarlo».
Los palestinos prometieron decirle el lunes a Ross si aceptan o no las propuestas israelíes para reactivar las negociaciones.
Ambas partes fracasaron también en alcanzar el 13 de febrero un acuerdo marco para lograr en setiembre un tratado definitivo de paz.
Arafat quiere pasar por alto el acuerdo marco y avanzar directamente hacia el tratado final, que debe resolver los aspectos más conflictivos de la negociaciones, como el futuro de Jerusalén, los asentamientos judíos y los refugiados palestinos.
Pero para Barak esa no es la única preocupación.
El primer ministro israelí trata de reactivar el diálogo con Siria, retomado en diciembre luego de 45 meses de paréntesis y que se interrumpió nuevamente en enero.
Antes de sentarse a conversar, Siria exige un compromiso claro de Israel de retirarse de las Alturas del Golán, ocupadas por Israel desde la Guerra de los Seis Días, en 1967.
Barak también debe decidir si cumple el compromiso que hizo a sus votantes de retirar en julio a las tropas que ocupan una franja del sur del Líbano, pese a que no ha logrado un acuerdo para ello contra Beirut ni Damasco.
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