Francia. El ex general de 76 años compareció ante los jueces en París

Noriega denuncia una "conspiración" de EEUU

«Me presento ante usted para que me dé la oportunidad de trabajar en este caso con los documentos que poseo para demostrarle al tribunal que detrás de esta acusación hay una gran conspiración internacional», sostuvo Noriega ante la Corte de Apelaciones presidida por el juez Alain Albert, celebrada la tarde del viernes en el Palacio de Justicia de París.

Noriega advirtió a la Corte que «Estados Unidos los está utilizando. Esa acusación de la fiscalía, con perdón suyo, es la misma acusación que hicieron en Miami, el mismo lenguaje, el mismo sistema de los hechos», afirmó.

«Los documentos (de la acusación) son una conspiración donde está la mano y el sello de Estados Unidos», sostuvo con voz firme el ex general de 76 años, que se presentó solemnemente como «Manuel Antonio Noriega, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y jefe de gobierno» de Panamá.

Vestido con camisa blanca, corbata roja y traje negro, sobre cuya solapa prendía el distintivo de la Legión de Honor que Francia le otorgó en 1987, según sus abogados, Noriega ingresó por su propio pie al habitáculo separado de la sala por una mampara de vidrio, donde permanecen los acusados.

En la sala estuvieron presentes una de sus hijas, Sandra, y dos de sus nietos, quienes en un receso se acercaron a conversar con él.

La fiscalía francesa acusa a Noriega de haber transferido entre 1988 y 1989 unos 15 millones de francos franceses de entonces (2,3 millones de euros) procedentes del tráfico de droga del cártel de Medellín a varias cuentas bancarias en Francia.

El Tribunal Correccional de París condenó a Noriega en 1999 en ausencia a diez años de cárcel, la pena máxima para ese delito. Extraditado de Estados Unidos a Francia el 27 de abril, el ex dictador panameño será juzgado nuevamente los días 28, 29 y 30 de junio.

Ayer viernes, tanto él como dos de sus abogados reclamaron un lugar de detención «decente y digno» pues «el lugar en el que estoy contradice el estatuto de la Convención de Ginebra».

«Desde el fondo de mi corazón y con espíritu cristiano, le pido un hábitat decente, digno y una oportunidad para poder trabajar» en su defensa, sostuvo Noriega siempre en castellano, asistido por una traductora.

Al término de la audiencia de más de dos horas, la sala 8-2 de la Corte de Apelaciones decidió aplazar hasta el 28 de mayo su decisión sobre la puesta en libertad y contra la detención preventiva de Noriega como piden sus abogados.

Antonin Levy e Yves Leberquier insistieron en el reconocimiento del estatuto de guerra de su defendido y en las condiciones de detención, y afirmaron que la cárcel parisina de La Santé es «insalubre».

«Francia no tiene que acordar el estatuto de prisionero de guerra» pues «una vez acordado, ese estatuto no puede ser revocado ni retirado», sostuvo Levy, que recordó que Estados Unidos se lo concedió en 1992.

Leberquier reafirmó la inmunidad de Noriega como jefe de Estado y criticó la «elocuencia demostrada por Estados Unidos cuando quiere presentar a alguien como un dictador o cuando quiere hacer creer que un país tiene armas de destrucción masiva».

Al reclamar la puesta en libertad de su cliente, insistieron en que su estado de salud ­hipertensión y accidente cerebro-vascular hace cuatro años­ hace imposible su fuga.

«Modestamente, soy una persona conocida en todo el mundo y no podría escaparme ni a la esquina», dijo el propio Noriega.

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