LIDERES DE "CAMISAS ROJAS" SE RINDIERON

La capital tailandesa era escenario ayer miércoles de numerosos incendios y actos de violencia callejera que el gobierno no lograba control, tras un asalto militar al campamento de los «camisas rojas» que dejó seis muertos y condujo a la rendición de los líderes de la protesta.

La Bolsa de Bangkok, varios centros comerciales, entre ellos el gigantesco Central World y sus tiendas de lujo, así como los locales de un canal de televisión con 100 personas en su interior, ardían a última hora de la tarde, según los bomberos. Columnas de humo, provocadas también por innumerables neumáticos en llamas, se alzaban por todas partes. El gobierno reconoció que algunas zonas de la ciudad estaban todavía fuera de su control, al tiempo que el ejército prometía «ocuparse de los que provocan los disturbios». Las autoridades decretaron un toque de queda en Bangkok y en 23 provincias del país, desde las 20 locales hasta las 6 del jueves. «Esta noche volverá a ser una nueva noche de sufrimiento», declaró el portavoz del Gobierno, Panitan Wattanayagorn, tras conocerse que al menos nueve personas más murieron. Una unidad de élite de la policía recibió la autorización para disparar contra los saqueadores y los agitadores.

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