VICTORIA DIPLOMATICA DE BRASIL
Aunque se han escuchado voces discordantes, particularmente desde Israel y parcialmente desde Estados Unidos, y expresiones reticentes de los voceros de la Unión Europea como su presidente Herman Van Rompuy y la jefa de la diplomacia Catherine Ashton, resulta ahora muy difícil que el Consejo de Seguridad pueda desencadenar una nueva serie de sanciones contra Irán, como es el propósito impulsado principalmente por el Departamento de Estado. Éste es un logro de extraordinaria significación internacional, y estimula el clima de negociaciones para el logro de la paz en las regiones convulsionadas del planeta. Va más lejos que las complejas implicaciones del caso de Irán. Lula habló apenas firmado el acuerdo con el presidente francés Nicolas Sarkozy, y volvió a entrevistarse con él en Madrid, en el curso de la VI Cumbre de la Unión Europea con América Latina y el Caribe, abierta el lunes por Rodríguez Zapatero y que contó con la presencia de 60 jefes de Estado y de gobierno. Entabló contacto de inmediato, además, con las autoridades de Estados Unidos, Rusia y China. Dicho sea de paso, participó asimismo en Madrid en la Cumbre del Mercosur con la Unión Europea, en que se relanzaron las negociaciones sobre acuerdos comerciales trancadas desde 2004, y en que nuestro país estuvo representado por el vicepresidente Danilo Astori. Y también recibió el premio «Nueva Economía» en el Palacio de los Congresos de Madrid, en presencia de las autoridades españolas.
Una versión interesante del acuerdo Irán-Brasil-Turquía y sus posibles entretelones se encuentra en un nota de Stephen Kinzer en el londinense The Guardian. Dice así: «Los acontecimientos y las noticias destacadas que llegan desde Teherán sobre el acuerdo firmado pueden evitar una crisis global en relación con el problema nuclear iraní y señalan un curso altamente positivo para todos, excepto para quienes, en Washington y Tel Aviv, están a la búsqueda de cualquier pretexto para aislar o atacar a Irán.
También marca el nacimiento de una nueva fuerza altamente promisoria en el escenario mundial, la asociación Brasil- Turquía». Detalla minuciosamente los antecedentes de las gestiones, en particular los llamados de la secretaria de Estado Hillary Clinton al canciller turco Ahmet Davutoglu para que se dejara de lado la iniciativa brasileña alegando que no se podía confiar en los iraníes, ya que éstos harían cualquier cosa para evitar las sanciones sin suspender su programa nuclear. Luego anunció públicamente que el esfuerzo de los presidentes Lula da Silva y Recep Tayyip Erdogan fracasaría. Pero mientras ella decía esto en Washington, funcionarios turcos anunciaban a los periodistas en Ankara off the record que habían recibido estímulos de parte del presidente Obama para proseguir la labor de mediación y continuar actuando en busca de un acuerdo. Esto podría corresponder, desde luego (conjetura el analista), a una clásica división de tareas entre el «bueno» y el «malo» de la película, pero resulta claro que la señora Clinton quedó en falsa escuadra. Concluye que Brasil y Turquía (ambos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad) «actuaron con talento y competencia excepcionales» y que por su intermedio los países emergentes, o no alineados, pasan a gravitar intensamente en la arena mundial. Aunque falta convenir muchos aspectos concretos, dando intervención a la Agencia Internacional de Energía Atómica, se ha sentado un sólido fundamento, y consiste en que Irán entregará a Turquía 1.200 kilos de uranio enriquecido a 3,5%, que permanecerá bajo vigilancia iraní y turca, y recibirá en un año 120 kilos de uranio enriquecido a 20% procedente de Rusia y Francia para uso de su reactor nuclear civil.
No se sabe qué dirá ahora The New York Times, según el cual «Lula sobrepasa la barrera de la ingenuidad». La Rede Globo afirmó que «Brasil asumió una posición audaz, de liderazgo, entró en el juego difícil del Medio Oriente y hasta ahora tuvo éxito». Dilma Rousseff declaró que «éste es un paso relevante de Lula como líder mundial». Las encuestas le dan 35,7% frente a 33,2% de Serra (Sensus), o 38% a 35% (Vox Populi). Pasó al frente.
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