Agua. La regulación enfrenta al gobierno y a los nativos que siguen movilizados

El presidente Correa llama a resistir la "agresión" de indígenas en Ecuador

«Levantémonos los 13 millones de ecuatorianos contra estas posturas trogloditas que quieren mantener al país en el pasado. Somos nosotros los que tenemos que resistir a estas agresiones», exhortó el mandatario en su informe semanal de labores.

Correa censuró en particular los cortes de rutas de los aborígenes en el marco de las protestas iniciadas el 4 de mayo y que suspendieron temporalmente el pasado jueves.

«Por hacerle daño a un gobierno van a destruir el país. No podemos permitir que unos cuantos nos cierren carreteras y que a punta de palo y piedra quieran lograr lo que no pudieron en las urnas», añadió el gobernante, que cuenta con el respaldo de otros movimientos indígenas.

«Debemos resistir esos ataques y rechazar esas barbaridades», subrayó Correa, y reiteró que no cederá a las «presiones» de los nativos, que aseguran que la iniciativa les quitará la autonomía sobre el agua en sus territorios, y favorecerá a las mineras y embotelladoras.

Correa negó nuevamente tales pretensiones y acusó a la dirigencia indígena de mentirle a sus comunidades, y de obligarlas a participar en la movilización so pena de multarlas.

«Que amenacen en sus casas porque a mí no me van a asustar», remarcó ante la amenaza de los manifestantes de radicalizar sus acciones.

El mandatario también advirtió que «nunca» aprobará la propuesta de los aborígenes de convertirse en autoridad para regular el agua, mediante un consejo que insistió sólo tendrá carácter consultivo. Los nativos suspendieron provisionalmente la protesta, que incluyó un cerco al Congreso en Quito, luego de que los legisladores anunciaran que consultarán a las etnias antes de votar el proyecto, lo que tomaría hasta cinco meses.

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