EEUU. "BP mata la vida silvestre, BP mata a la gente, BP mata el planeta", corearon activistas

Senador compara marea negra con el Titanic y el "Challenger"

El senador demócrata Jeff Bingaman, quien dirige la primera audiencia del Congreso sobre la catástrofe, también advirtió contra las «conclusiones precipitadas» como prohibir perforaciones en el mar o, en sentido opuesto, ignorar la crisis y seguir con las actividades como si nada hubiera pasado.

«Si esto es igual a otros fallos catastróficos de los sistemas tecnológicos de la historia moderna ­ya sea el hundimiento del Titanic (el accidente nuclear de) Three Miles Island o la pérdida del Challenger­ probablemente descubramos que hubo un encadenamiento de fallos: técnicos, humanos y legales», dijo.

La senadora republicana Lisa Murkowski, miembro de la comisión de Energía y Recursos Naturales, señaló que las perforaciones «siempre tendrán riesgos», pero esa industria y las autoridades reguladoras «nunca deben ser displicentes» en materia de seguridad.

Los miembros de la comisión interrogarán a los ejecutivos del gigante petrolero británico BP, que arrendaba la plataforma marítima Deepwater Horizon y era el propietario mayoritario del pozo, a los de Transocean, propietaria de la plataforma, y a los de la compañía de servicios petroleros Halliburton, que realizaba trabajos técnicos clave.

Momentos antes de que se iniciara la audiencia un grupo de manifestantes gritaba frente al Congreso consignas como «BP mata» y agitaban carteles en los que se denunciaba al gigante petrolero británico.

«BP mata la vida silvestre, BP mata a la gente, BP mata el planeta», coreaban activistas del grupo pacifista Code Pink.

Los legisladores tratan los fallos tecnológicos y humanos que provocaron la explosión del 20 de abril último que finalmente llevó a la plataforma al fondo del mar en el Golfo de México y derramó millones de litros de petróleo en sus aguas.

Durante la audiencia, el republicano John Barrasso increpó a los industriales por su estrategia basada en el principio de «no fui yo, fuiste tú».

El presidente de BP Estados Unidos, Lamar Mckay, asegura en un documento entregado al Senado antes de la audiencia que la investigación interna de BP «no llegó aún a ninguna conclusión» sobre las causas del accidente. Pero orienta las sospechas hacia Transocean, destacando que la empresa era responsable de una pieza clave del equipamiento que no funcionó tras la explosión, impidiendo recuperar el control del pozo. El presidente de Transocean, Steven Newman, escribe en sus propias observaciones que cuestionar esa válvula de 450 toneladas «no tiene ningún sentido», y destaca que «todos los proyectos de producción de petróleo en el mar son, desde el principio al fin, responsabilidad de quien los explota», en este caso de BP.

Newman acusa asimismo a Halliburton, que realizó el encofrado en cemento del pozo y fabricó un tapón temporario en cemento para la cabeza del pozo.

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