Crisis. Los sindicatos siguen movilizados en las calles contra el plan de ajuste del gobierno

Los griegos apagan las luces en protesta por los muertos

A través de un comunicado, los dos sindicatos invitaron a reunirse durante la tarde ante el parlamento griego.

Antes de ayer, al menos tres personas, entre ellas una mujer embarazada, murieron asfixiadas cuando un grupo de manifestantes lanzó bombas incendiarias contra una sucursal del Marfin Egnatia Bank, en el centro de Atenas, en un día de huelga general y protestas contra el plan de ajuste en Grecia.

Las protestas se produjeron mientras el primer ministro, Yorgos Papandreu, busca implementar un ajuste, aprobado ayer por el Parlamento, para obtener fondos de la UE y el FMI.

Las medidas afectan de lleno a la población, ya que incluyen la supresión de los aguinaldos de los funcionarios y los pensionistas del sector público, el aumento de la edad de jubilación de las mujeres en cinco años, a 65, y la suba del IVA en dos puntos, al 23%, además de reducir las inversiones públicas.

La intención es reducir el déficit público griego del 13,6% del PIB (Producto Interior Bruto) registrado en 2009 a menos del 3% en 2014. Frente a la resistencia que genera el plan, el ministro griego de Finanzas, Giorgos Papaconstantinou, aseguró ayer que su adopción, a cambio de la cual el país recibirá 110.000 millones de euros de ayuda de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, constituía «el único modo de escapar a la bancarrota».

De su lado, el presidente griego, Carolos Papoulias, aseguró que su país se encuentra «al borde del abismo» después de las manifestaciones violentas del miércoles.

Entre las víctimas mortales del incendio de un banco por parte de jóvenes con pasamontañas al margen de la manifestación del miércoles se encontraba una mujer de 32 años embarazada de cuatro meses, según los médicos forenses citados ayer jueves por la prensa griega.

Por su parte, y si bien condenó la «violencia ciega y el vandalismo», el sindicato del sector privado GSEE (un millón de miembros) afirmó en un comunicado su determinación a «continuar y ampliar nuestra lucha para hacer que se cumplan sus legítimas demandas».

En cuanto a la prensa, hablaba en su conjunto de la «ira» y la «preocupación» de cara al futuro. «La ira de los trabajadores envió un mensaje según el cual las medidas son injustas y antisociales», indicó el diario de izquierda independiente «Elefthérotypia».

Los graves incidentes del miércoles hacen temer que fracase el plan de austeridad y aumenten los riesgos de un contagio a países como España y Portugal, que aparecen en la mira de los mercados como las nuevas fichas de dominó en caer en la eurozona detrás de Grecia.

En ese sentido, España recibió una buena noticia ayer jueves con la recepción favorable por parte de los inversores de una emisión de bonos del Tesoro, que colocó 2.345 millones de euros a cinco años a una tasa satisfactoria de 3,532%. En cuanto a Portugal, la agencia de calificación financiera Moody’s anunció el miércoles que planeaba bajar la nota de su deuda pública en los próximos tres meses a raíz del «reciente deterioro de las finanzas públicas y las débiles perspectivas de crecimiento a largo plazo del país». Moody’s dio un nuevo golpe ayer jueves, al estimar que la crisis financiera griega representa un riesgo importante para los bancos de varios países europeos, entre ellos Portugal, España, Italia, Irlanda y el Reino Unido.

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