EGIPTO: DEMOCRACIA, PERO POCA
ElBaradei anunció que competiría por la presidencia antes de volver al país desde Austria, su lugar de residencia durante todos los años que sirvió como funcionario internacional. Cuando llegó al aeropuerto de El Cairo el 19 de febrero de 2009, fue saludado por una enorme multitud y por carteles que proclamaban su candidatura a la presidencia. Pocos días después de su llegada fundó el Frente Nacional para el Cambio, una laxa coalición de partidos de oposición, tanto seculares como islamistas, y hasta ahora sigue activamente en campaña.
Sin embargo, su candidatura podría fácilmente quedar en nada si el régimen decidiera no correr el riesgo de exponerse a perder el poder. El gobierno cuenta con varias cartas muy fuertes. La Constitución establece que un candidato independiente debe recibir por lo menos el apoyo de 250 parlamentarios y/o miembros de consejos locales, algo imposible para cualquier partido que no sea el Nacional Democrático que detenta el poder. En noviembre de 2009, ElBaradei declaró a la CNN que solo competiría en las elecciones si estas son libres y limpias. En diciembre de 2009 clarificó las condiciones para que éstas se cumplan: debe adoptarse una nueva Constitución, debe formarse un Comité electoral totalmente independiente, todos los candidatos deberán obtener la misma cobertura en los medios de difusión y las elecciones deberán ser supervisadas tanto por el poder judicial como por observadores internacionales.
Todo parece indicar que el poderoso aparato de poder del presidente y de su partido no tienen la menor intención de aceptar estas condiciones. En cambio, han lanzado una campaña sistemática de desprestigio contra ElBaradei. Por indicación del gobierno, los predicadores de las mezquitas que reciben sus sueldos del estado, hablan en los sermones de los viernes contra la candidatura del ex alto funcionario internacional. El editor del poderoso diario oficial «Al Ahram» Osama Saraya, sugirió en un editorial que ElBaradei actúa sirviendo a intereses extranjeros y Muhamed Ali Ibrahim, el editor de otro diario oficialista influyente «Al Gumuriah» señaló que ElBaradei no conoce el país y es incapaz de hacer frente a sus problemas.
Un alto jerarca del partido de gobierno, el Dr. Jihad Awda, sugirió en un programa de televisión, que ElBaradei podría ser arrestado bajo la ley de emergencia, como lo fue el sociólogo Ayman Noor, uno de sus firmes aliados, después de las elecciones de 2005.
Pero la oposición a Baradei no se limita al presidente y a todo el poderoso aparato que lo apoya. Siete pequeños partidos laicos formaron una coalición rival llamada «Frente Popular para la Defensa de Egipto» que acusó al ex alto funcionario de las Naciones Unidas de apoyar el plan nuclear de Irán, de dar ayuda diplomática a los Estados Unidos para la ocupación de Irak, de ignorar las armas nucleares de Israel, de crear confusión entre el público egipcio y de violar la constitución egipcia.
Algunos observadores occidentales ven con gran escepticismo la candidatura de ElBaradei a pesar de sus buenas intenciones de renovar la democracia egipcia después de más de 29 años del gobierno autocrático de Hosni Mubarak. Por ejemplo, la especialista en la política egipcia Sara A.Topol, escribió en la revista norteamericana «Neewsweek» el 1 de marzo de 2010 que la candidatura de ElBaradei a la larga podría resultar contraproducente para la causa que defiende, ya que dividirá a la oposición y hará más fácil que Mubarak o a quien designe (probablemente su propio hijo Gamal) retener el poder. Por lo demás, Topol cree que si por un milagro, la coalición que apoya a Baradei logra unirse en torno a una plataforma común conciliando a laicos e islamistas, el gobierno tiene una herramienta legal para disolverla: la Constitución.
Hosni Mubarak, que pasó exitosamente por una operación de vejiga en el pasado mes de marzo en Alemania está por cumplir 82 años y podría pensar en retirarse. Pero todo parece indicar que pese a las críticas y a las burlas en Egipto y en el mundo árabe, no ha abandonado la idea de dejar el país a alguien de su plena confianza: su hijo Gamal.
El último número de «Al Ahram Weekly» en un artículo titulado «De vuelta con el pueblo» anuncia : «Mientras el presidente Mubarak estuvo convaleciendo en Sharm El-Sheikh en el Mar Rojo, Gamal Mubarak decidió reasumir sus actividades políticas, reforzando su perfil como un importante actor político. Entre el 12 de abril y la semana pasada, Gamal participó en algunas reuniones de alto nivel del Partido y visitó una aldea en la zona de Daqahliya».
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