Crucifixión en el viernes santo
San Fernando, Filipinas, Jerusalén, ANSA
Como cada año, la reconstrucción de la pasión de Cristo es representada por personas vestidas con ropas de época, e incluye la condena de Poncio Pilatos y la crucifixión de doce voluntarios.
Por otra parte, más policías que turistas y peregrinos asistieron ayer al Vía Crucis que recorre las 14 estaciones de la Vía Dolorosa, en el interior de la ciudad vieja de Jerusalén.
El conflicto israelí-palestino, que volvió a estallar dramáticamente hace unos seis meses, impulsó a muchos visitantes extranjeros a desertar de viajar a Tierra Santa y buscar, en cambio, metas más tranquilas donde pasar la Pascua.
Grupos de cristianos devotos, sacerdotes, monjas y unos pocos peregrinos que llegaron a Jerusalén siguieron la procesión que se realizó durante el Viernes Santo, bajo la atenta mirada de la policía israelí.
Frente a todos ellos, uno de los fieles, con la ropa rasgada, sucia de pintura roja como el color de la sangre y una falsa corona de espinas, llevó sobre sus espaldas la cruz por los distintos sitios que, según la tradición, Jesucristo recorrió entre el dolor y los golpes.
La procesión había comenzado en el mismo lugar donde hace 2000 años se encontraba la prisión, que hoy ha sido transformada en una iglesia, adonde Jesús fue llevado detenido después de la Ultima Cena.
«Los turistas en realidad son pocos, muchos menos que durante 2000″, constató Elías Badra, un palestino cristiano propietario de un negocio en la Ciudad Vieja.
«Y pensar que hace apenas un año, el papa Juan Pablo II había visitado Jerusalén dando a todos la esperanza de un futuro mejor», concluyó.
Un futuro que ahora, por cierto, no tiene nada de propicio. Precisamente quienes pagan los costos más altos resultado de la tensión y de la violencia reinante en la región son los que viven del turismo, una importante fuente de riqueza tanto para los israelíes como para los palestinos.
A lo largo de estos seis meses de Intifada, la economía israelí perdió alrededor de mil millones de dólares. En cambio la economía palestina, estrangulada además por el bloqueo de los Territorios que le ha impuesto Israel, sufrió pérdidas por más de 2 mil millones de dólares.
Los datos oficiales israelíes hablan de una caída del 70 por ciento en la presencia de turistas provenientes de distintos países europeos, y del 50 por ciento de los que viajan desde Estados Unidos.
Y si los hoteles de Israel están vacíos en un 50 por ciento, en los de Palestina directamente no hay nadie, en particular en Belén, en Cisjordania, eje desde hace meses de enfrentamientos violentos entre palestinos e israelíes.
«En Pascua siempre llegan muchos turistas desde Italia y desde Grecia. Este año no hay nadie, pronto tendremos que cerrar», repitió Jacir Hanna, un hotelero.
En los ritos de Pascua que se cumplen en Jerusalén no participará este año buena parte de los palestinos cristianos residentes en Belén y en los pueblos vecinos.
El bloqueo de los Territorios realizado por Israel impidió las tradicionales visitas a Jerusalén de los palestinos cisjordanos.
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