Un paso atrás respecto a propuestas de Camp David

Sharon quiere una Palestina sin armas

Aldo Baquis – Tel Aviv, ANSA

 

De Gaza y de Ramalláh aún no llegaron comentarios a los proyectos de Sharon, que significan importantes pasos atrás respecto de las propuestas discutidas en Camp David con el premier laborista, Ehud Barak, y en enero en Taba (Egipto) con el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Shlomo Ben-Ami.

Entre la posición del presidente palestino, Yasser Arafat, y la de Sharon hay un abismo.

El primero insiste para que se cumplan puntualmente las resoluciones 194, que habla del derecho del retorno de los refugiados, 242 y 338 de Naciones Unidas, que prevén –según la interpretación palestina– un retiro total de Israel de la franja de Gaza y de Cisjordania, Jerusalén incluida.

En largas entrevistas concedidas al Haaretz, Maariv y Yediot Ahronot, Sharon replicó que Arafat debe en cambio «tener en cuenta las condiciones de la realidad».

Además, le desaconseja proclamar de manera unilateral un estado independiente y le propone un acuerdo interino de largo plazo en que, a los palestinos, se les garantice un estado de soberanía limitada.

Israel quiere asegurarse amplios márgenes de seguridad. El estado palestino concebido de este modo, explicó Sharon, que es un general de la reserva, deberá ser desmilitarizado.

Se extenderá sobre el 42 por ciento de Cisjordania y buena parte de la franja de Gaza, constelado por varios asentamientos israelíes.

Dispondrá de una policía dotada únicamente de armas necesarias para garantizar el orden público. No podrá firmar acuerdos de defensa con países hostiles a Israel y tampoco disponer de espacio aéreo soberano.

Sharon agregó no haber cambiado el propio parecer negativo respecto de Arafat.

El presidente palestino cometió, a su juicio, un grave error de evaluación: «Esperaba romper el espíritu de nuestro pueblo, quería fomentar entre nosotros divisiones internas y peleas. Ahora debe tener en cuenta que fue elegido un nuevo gobierno: un gobierno que no tratará con él bajo la amenaza de la violencia».

Sharon, contradiciendo los análisis de algunos comentaristas, dijo no haber cambiado las propias convicciones con el paso del tiempo: «No he cambiado yo, dice, cambiaron los israelíes».

Desde la extrema izquierda precisamente el pacifista Uri Avnery (que pertenece a la misma generación de Sharon) parece hoy darle la razón, al menos sobre este último punto. Con la Intifada palestina y con la entrada de la «paloma» Shimon Peres al gobierno de Sharon, «el movimiento pacifista israelí se resquebrajó».

Ahora hay que construir uno nuevo, sobre nuevas bases, propone Avnery con un largo anuncio pago en el Haaretz.

A cambio de la paz –prevé Avnery– Israel deberá retirarse de todos los territorios ocupados y devolver a la patria a unos 200 mil colonos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje