Abandonaron sus casas

París, ANSA

 

Los 13.000 habitantes de Vimy, un pueblo del norte de Francia cerca de Arras, se aprestan a pasar una Pascua inusual, ya que deberán irse debido al imprevisto riesgo provocado para la población por un depósito de armas químicas.

Casa por casa, puerta a puerta, los gendarmes y bomberos se presentaron esta mañana frente a los habitantes, les leyeron el decreto del prefecto y les avisaron que antes de esta noche, al menos por 10 días, deberán ir a otra parte.

El lugar de almacenamiento de las armas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial que se encuentra en el pueblo, al aire libre, da signos de degradación e inestabilidad.

Bombas, minas, explosivos, pero sobre todo armas químicas, gases tóxicos y la terrible iperita –un gas usado ya en la Primera Guerra– representan un peligro demasiado alto como para esperar a Pascua.

Existe el riesgo de que las sustancias venenosas se dispersen en el aire, y agredan las vías respiratorias, como en las peores situaciones de guerra.

Expertos en explosivos y soldados se ocuparán de la delicada operación de desactivación, examen y traslado de las municiones hasta el campo de Suippes.

«Sé que este anuncio desagradará a la población –dijo en televisión el ministro del Interior, Daniel Vaillant–, pero es una operación seria que fue decidida en prevención de riesgos graves».

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