Irán busca evadir sanciones de la ONU y se expande en Sudamérica
Desde hace ya algunos años es materia de discusión entre políticos, académicos y especialistas en defensa, seguridad e inteligencia, la activa y creciente presencia de Irán en América Latina. Se debate acerca de su profundidad y alcance, sus razones e impacto de esa expansión que ha sido definida como estratégica.
La interrogante no sólo viene de los países centrales que reclaman sanciones por la carrera nuclear iraní o de algunos gobiernos sudamericanos, también se lo preguntan opositores en Teherán, donde han surgido críticas al gobierno por derrochar dinero y tiempo, en países tan diferentes y alejados de la nación persa.
Las respuestas a estas inquietudes son varias. Irán busca el apoyo de América Latina para contrarrestar las presiones de EEUU y Europa que cuestionan el desarrollo de capacidades nucleares que podrían terminar en un arma atómica. Teherán quiere contrarrestar a EEUU en su propio hemisferio y, tal vez, desestabilizar a los gobiernos amigos de EEUU a fin de negociar con Washington desde una posición de mayor fortaleza, según sostienen diferentes análisis que circulan en las cancillerías de varios países. Por otra parte, la popularidad del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad está en tela de juicio, tras la represión a la oposición que denuncia el fraude electoral, y el mandatario quiere demostrar que en el exterior es recibido como un destacado líder mundial. Su aliado incondicional, el presidente Hugo Chávez, quien le abrió la puerta de entrada a la región, es el socio ideal para lograr esos objetivos junto a los gobiernos izquierdistas del ALBA, indican los informes
El régimen teocrático de los ayatolás que cruzó el Atlántico con la intención de quedarse e incidir en la realidad sudamericana, lleva adelante su ofensiva, con la ayuda de varios gobiernos para encontrar además nuevas fuentes de aprovisionamiento, ante el deterioro de su situación regional producto del bloqueo económico que podría profundizarse por su deteriorada relación con las grandes potencias. Su negativa de no dar marcha atrás con su cuestionado proyecto atómico y no obedecer las resoluciones de la ONU, ha recortado sus posibilidades de obtener algunos insumos.
Un foco central de las preocupaciones de políticos y académicos, es el comportamiento de Venezuela y su apoyo como base de operaciones para el despliegue iraní por la región. Se percibe una razonable inquietud sobre un posible suministro a Irán de uranio desde países sudamericanos, especialmente Bolivia y Venezuela, así como de ciertos implementos tecnológicos para la carrera armamentista del régimen de Teherán, afirman los informes.
El 11 de setiembre de 2009, en una entrevista en el diario francés Le Figaro, el presidente Chávez le agradeció a Irán por ayudar a Venezuela a desarrollar su propio programa nuclear. De hecho, ambos gobiernos formalizaron su colaboración «en el campo de la tecnología nuclear» en un acuerdo firmado en Caracas en noviembre de 2008. Aunque Chávez ha denunciado los reportes de extracción de uranio como «mentiras» y parte de un «plan imperialista» contra su gobierno socialista, la compañía canadiense de explotación de uranio U308 Corp ha documentado una fuente importante de uranio en la Cuenca del Roraima, cerca de la frontera entre Guyana y la provincia venezolana de Bolívar, en donde están situadas empresas venezolanas-iraníes.
Según estos informes, Venezuela ayuda a Irán a sortear las sanciones económicas votadas en varias ocasiones por el Consejo de Seguridad de la ONU, las cuales podrían reforzarse próximamente. Teniendo en cuenta que Teherán afirmó que no hay marcha atrás en su desarrollo nuclear, no son pocos los que afirman que los insumos llegarían a la nación persa desde Sudamérica, especialmente de países con gobiernos de izquierda enfrentados retóricamente con la administración estadounidense.
La administración del presidente Barack Obama observa la presencia iraní en la región como «una temática preocupante, al igual que la estrecha relación entre Venezuela e Irán». El secretario de Estado adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, expresó que «el gobierno estadounidense, desde Obama hacia abajo, comparten la preocupación y están trabajando en todos los frentes para contrarrestarla».
Según el secretario de Defensa, Robert Gates, hay suficiente motivo para desvelar a cualquiera. El Pentágono envió hace pocos días un informe al Congreso. Las fuerzas de élite de los Guardianes de la Revolución de Irán, los Quds, están aumentando su presencia en América Latina, «particularmente en Venezuela», alerta.
El documento en poder de los senadores, indica que las fuerzas Quds que se encargan de realizar las operaciones en el extranjero para el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán se han establecido en el este, medio y norte de Africa y durante los últimos años se ha evidenciado el incremento de su presencia en Latinoamérica, particularmente en Venezuela. Oficiales de inteligencia occidentales afirman que estos miembros de la élite iraní están desarrollando redes de terroristas en la región, que podrían, eventualmente, atacar intereses estadounidenses o israelíes en el caso de que se suscitara un conflicto por el programa nuclear iraní. El gobierno venezolano lo niega, pero afirma que continuará apoyando a su aliado iraní en su desarrollo nuclear, y en la confrontación que lleva adelante contra Washington.
El informe consigna que muchos de los grupos que sostiene el país persa no comparten su ideología, y en algunos casos son abiertamente opuestos a los principios de la revolución iraní, pero Irán los respalda porque comparten intereses o enemigos comunes, y el mismo discurso antiestadounidense.
Numeroso personal de las representaciones diplomáticas iraníes en la región, vuelos semanales entre Sudamérica y Teherán, y transacciones económicas, están en la mira de las agencias de inteligencia.
Los reportes vinculan a los Guardianes de la Revolución y la Fuerza Quds, con algunos ataques terroristas: el bombardeo de la Embajada de EEUU en Beirut en 1983, el atentado de la AMIA, el centro judío en Argentina en 1994, el bombardeo de las Torres Khobar, 1996 en Arabia Saudita y ataques de los insurgentes en Irak desde 2003.
«PRESENCIA DE LA INTELIGENCIA»
«El verdadero peligro acá no tiene que ver con una batalla diplomática sobre quién tiene más amigos en América Latina. El problema está en lo que puede venir de los iraníes. Países como Bolivia, Venezuela y los otros están abiertos a que miembros de la inteligencia iraní, de la Guardia Revolucionaria y de las Fuerzas Quds se establezcan sin restricciones o controles para cumplir su mandato de expandir la revolución islámica», sostiene John Kiriakou, un ex funcionario de la CIA. «Una irrestricta presencia de la inteligencia iraní viajando libremente por la región haría de los esfuerzos antiterroristas toda una pesadilla», sostuvo el experto durante una reunión del Woodrow Wilson Center.
GENERAL FRASER: EEUU PREOCUPADO
El gobierno iraní busca en América Latina «ayuda a su posición política» y «acceso a recursos que necesitan», explicó a la prensa el comandante del Comando Sur de EEUU, el general Douglas Fraser.
Pero no obstante, EEUU se muestra preocupado por «la relación que (Irán) ha tenido tradicionalmente con Hamas y Hezbolá», a los que Washington considera terroristas.
«Mi preocupación es que las vías de tráfico ilícito en la región puedan proveer una oportunidad» para esos grupos terroristas «de ingresar a territorio estadounidense», aunque «en estos momentos no vemos ninguna actividad de ese tipo», dijo Fraser. «Pero soy escéptico y seguiremos atentos», agregó.
EEUU: TIENE 5.113 CABEZAS
Irán criticó ayer lunes a los países dotados de armas nucleares, especialmente a Estados Unidos, y los acusó de amenazar al mundo, en tanto la secretaria de Estado Hillary Cli
nton dijo que quien viole el Tratado de No Proliferación (TNP) pagará «un alto precio», en un encuentro de la ONU sobre el tema.
Los eventuales violadores del tratado de no proliferación nuclear firmado en 1970 pagarán un «alto precio», afirmó la secretaria de Estado estadounidense.
«Los potenciales violadores deben saber que pagarán un precio alto por romper las reglas», dijo Clinton a delegados asistentes al encuentro sobre el TNP, firmado en 1970 por 189 países.
Por su parte, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, demandó que un órgano independiente establezca un calendario preciso para eliminar todas las armas nucleares y exigió la suspensión de Estados Unidos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que supervisa y reglamenta las actividades nucleares en el mundo.
«¿Cómo puede Estados Unidos integrar la junta de gobernadores cuando utilizó armas atómicas contra Japón?», preguntó el presidente iraní en un fuerte discurso de 35 minutos, en el que también acusó a Estados Unidos de usar armas con uranio empobrecido durante su invasión a Irak.
En el marco de una reforma del TNP, el líder iraní reclamó crear «un grupo internacional independiente» que «debería fijar un plazo para la eliminación total de las armas nucleares, con un calendario preciso».
Simultáneamente, Estados Unidos reveló ayer lunes que su arsenal estaba compuesto por 5.113 cabezas nucleares a fines de setiembre de 2009. «Aumentar la transparencia en materia de arsenales es importante en nombre de los esfuerzos de no proliferación», señaló un informe del Pentágono, que no daba la cifra desde 1961.
La intervención de Ahmadinejad en el anfiteatro de la Asamblea General de la ONU estuvo marcada por una larga crítica a los países con armas nucleares, a los que acusó de «amenazar» de posesión de armas a estados que no las tienen.
Esto provocó la salida de muchas delegaciones. Representantes de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Finlandia y Marruecos, en particular, se retiraron de la sala durante su discurso.
La Casa Blanca afirmó que el discurso de Ahmadinejad fue «previsible» y consistió en una sucesión de «ataques furiosos» que revelan el aislamiento internacional de Irán.
En la apertura del encuentro, el secretario general de ONU, Ban Ki-moon, exhortó a los estados con armas nucleares a eliminarlas.
«Exhorto a los estados con armas nucleares a reafirmar sin ambajes su determinación a eliminarlas. De lo contrario sería un paso atrás», sostuvo ante delegados de unos 150 países.
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