Revista Time. "No se trata de la influencia del poder, sino del poder de la influencia"

Lula, el líder más influyente

Lula ya había sido designado la personalidad de 2009 por «Le Monde» de París y «El País» de Madrid, mientras el «Financial Times» de Londres lo incluyó entre los 50 dirigentes más relevantes de la década. En el Foro de Davos, en enero pasado, le fue discernido el premio de «Estadista Global».

Al justificar su decisión «Time» afirma que «no se trata de la influencia del poder sino del poder de la influencia» y publica este comentario del cineasta Michael Moore: «Lo que Lula quiere para Brasil es lo que nosotros solíamos llamar el sueño americano». El director de «Bowling for Columbine», «Fahrenheit 9/11″ y «American Psycho» señala una paradoja: «Mientras Lula trabaja para acabar con las desigualdades sociales y la pobreza acercando a su país al primer mundo, EEUU enfrenta una concentración de la renta cada vez mayor y se parece cada vez más al tercer mundo». Luego traza una biografía del mandatario brasileño desde el ángulo de la sensibilidad social.

Procedente del pueblito de Guaranhuns, al nordeste de Pernambuco, Lula llegó con su familia en un «pau­de­arará» al suburbio paulista, entró a una fábrica metalúrgica, ascendió en la dirección de sus sindicatos hasta ocupar la presidencia, dirigió en 1978 en Sâo Bernardo do Campo y Diadema la primera gran huelga bajo la dictadura militar de Figueiredo. La huelga se extiende por 41 días, Lula está en las puertas de las fábricas o dirigiendo asambleas de hasta 100 mil trabajadores en estadios de fútbol. Se obtienen conquistas salariales. El Ministerio de Trabajo interviene en el sindicato, Lula es alejado de su dirección y luego encarcelado en el DOPS por la ley de Seguridad Nacional. Ya liberado, junto a sus compañeros se propone gestar un doble movimiento. Por un lado, crear un partido para actuar en el terreno político. Se funda el PT el 10 de febrero de 1980 y Lula es designado su presidente. Por otro lado, los militantes del PT, Lula incluido, participan en la fundación, el 23 de agosto de 1983, también en Sâo Bernardo do Campo, de la Central Unica de Trabajadores (CUT), destinado a dotar al movimiento sindical de un contenido combativo y clasista.

Si Lula fue designado como el líder mundial más influyente es ante todo por las políticas sociales de sus dos gobiernos. En ese lapso, 31 millones de brasileños ingresaron a las capas medias y 20 millones salieron de la pobreza absoluta.

La Bolsa Familia es el mayor programa de transferencia de recursos en el mundo, hoy beneficia a 12 millones de familias y se vincula a la educación escolar. En 7 años, Brasil creó casi 12 millones de empleos formales, y su número aumentó en un millón incluso durante la crisis de 2009. Los grandes programas de infraestructura social privilegiaron a los sectores y las zonas geográficas más necesitadas.

El programa Luz para Todos llevó energía eléctrica a 2.200.000 de residencias rurales, utilizando 906.000 kilómetros de cable, suficientes para dar 21 vueltas a la Tierra. El país eliminó definitivamente su dependencia del FMI (un hecho histórico) y hoy es acreedor del mismo. Las reservas internacionales crecieron de 38 mil millones a 240 mil millones de dólares. Disminuyeron considerablemente las agresiones al medio ambiente, el país está consolidando una de las matrices energéticas más limpias del mundo.

El segundo motivo del galardón es la proyección internacional del gobierno de Lula. La misma se expresó cabalmente en la reciente reunión en Brasilia de las cumbres del IBAS (India, Brasil y Sudáfrica) y del BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Ahí estaba representado el 42% de la población mundial y los países de mayor crecimiento económico. Lula declaró que este conjunto es revelador «de la nueva geografía política y económica del mundo. En todas las organizaciones multilaterales buscamos respuestas progresistas para esta globalización asimétrica y disfuncional que vive la humanidad». Con ese fin promueve también la democratización de la ONU y la ampliación de su Consejo de Seguridad.

En la misma dirección apuntan sus contactos múltiples y de ayuda a los países africanos, las reuniones con los países árabes, la intervención del Brasil en el G-20, en la OMC por una conclusión afirmativa de la Ronda de Doha, sus iniciativas por una solución del conflicto israelí­palestino y del diferendo con Irán, próximo destino del presidente Lula.

Y en el plano continental, su gravitación en el Mercosur, en la Unasur (que se reúne hoy en Buenos Aires) y su apoyo a la creación de la Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe, con prescindencia de EEUU y Canadá.

 

AUTOESTIMA

«Brasil no sólo venció en el desafío de crecer en lo económico e incluir socialmente, sino que probó que la mejor política de desarrollo es el combate a la pobreza. Incorporar a los más necesitados a la economía y a las políticas públicas no era apenas algo moralmente correcto. Era, también, políticamente indispensable y económicamente acertado. Por eso apostamos a la ampliación del mercado interno y el aprovechamiento de todas nuestras potencialidades. Hoy hay más Brasil para más brasileños. Con eso fortalecemos la economía, ampliamos la calidad de vida de nuestro pueblo, reforzamos la democracia, aumentamos nuestra autoestima y amplificamos nuestra voz en el mundo» (Presidente Lula).

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