Sexo en la cárcel
El Cairo, ANSA
El viceministro del Interior egipcio, Mahmud Abdelahal, planteó que, en el caso de que en Egipto se autorizaran las relaciones sexuales en la cárcel a los detenidos, el marido polígamo debe decidir cuál es la mujer que habrá de visitarlo y con qué frecuencia.
El ministro hizo el planteo después de una decisión emitida por el «mufti» –la mayor autoridad religiosa en lo que a aplicación de normas islámicas se refiere– Nasr Farid Wassel.
Venciendo una serie de resistencias psicológicas conectadas con la vergüenza y las dificultades de tratar un tema tan delicado para muchas religiones, pero mucho más para los musulmanes, algunos diarios y un semanario egipcio Rose el Yussef dieron pie a una polémica que surgió después de la ley del «mufti».
Otro aspecto espinoso para el viceministro Abdelahal, director general de cárceles, se refiere a las actividades homosexuales que, según una investigación realizada por el diario de oposición Al Wafd, afectaría al 47 por ciento de los detenidos, un 40 por ciento de los cuales estaría infectado por enfermedades transmitidas sexualmente.
«No es verdad que el porcentaje de homosexuales en las cárceles sea tan alto dijo el general Abdelahal, aunque debo confirmar que a veces visitando las celdas vi cortinas en ciertos ángulos de ellas y se me explicó que sirven precisamente para ocultar encuentros sexuales entre detenidos».
A pesar de que las relaciones homosexuales están prohibidas por el Corán, el viceministro recuerda que «incluso fuera de las cárceles no es cosa infrecuente».
«Pero agregó inmediatamente que cuando en prisión se identifica sin lugar a dudas un «desviado», así se define a los homosexuales, «se lo aleja enseguida de los otros, se lo aísla».
En realidad, el espíritu de la ley del «mufti» parece tener más que nada en cuenta los derechos conyugales de la mujer.
«No podemos hacerle pagar a la mujer las culpas del marido», se dice en la determinación religiosa, mientras se pone en evidencia que «impedir el sexo a quien está en la cárcel puede producir un impacto negativo en la mente y determinar comportamientos antisociales más marcados».
Volviendo a la cuestión de la poligamia, finalmente, una última cuestión: «Si la mujer se niega a concurrir a la cárcel para hacer el amor con su marido, podrá ser repudiada por éste?».
Seguramente el tema será motivo de una nueva y amplia polémica.
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