Opinion Internacional

La reforma de la UE y la izquierda

Guillermo Israel

 

Allí se le dio preferencia a aspectos institucionales que si bien son importantes pero no abordan en opinión de la izquierda, representada en el Parlamento Europeo, los problemas de urgente solución. El peso económico y político de la UE se verá aumentado en un futuro cercano cuando se haya producido el ingreso a la Unión de doce países de Europa oriental, totalizando entonces 27 estados-miembro.

Es necesario desarrollar en un debate imprescindible puntos de vista y asumir posiciones con clara perspectiva para conformar una acción unida de la izquierda, que coloque en el centro reformas que defiendan con mayor eficiencia los intereses de los pueblos de los futuros 27 estados-miembro. Según el diputado de la Izquierda Europea en el Parlamento Europeo, Hans Modrow, la UE está llamada a cambiar básicamente el curso actual caracterizado por un neoliberalismo desenfrenado, que beneficia a la banca y las empresas monopolíticas.

Ejemplos de esta orientación son privatizaciones del Correo, en el transporte y la fusión de grandes empresas y bancos. Los dineros recaudados de los impuestos deben ser destinados a crear nuevos puestos de trabajo, a la ampliación de beneficios sociales y a la ayuda solidaria para los pueblos y regiones atrasadas que han de ingresar pronto a la EU, enfatiza Modrow.

Discursos visionarios en lugar de palabras claras

Hubo discursos fácilmente calificados de «visionarios» como los que pronunciaron Joschka Fischer, canciller alemán y el presidente francés Jaques Chirac, que no dicen «estrictamente» nada sobre el sentido de la UE, sobre el proyecto «civilizador» o sobre su lugar en el mundo o sus relaciones con Rusia, China y los Estados Unidos, escribe Bernhard Classen, director de Le Monde Diplomatique.

La realidad de la UE, inclusive cuando sea ampliada por los doce estados, no abarca a toda Europa. Quedan a resolverse las relaciones con los Balcanes y los Estados de la antigua Unión Soviética, la hoy Comunidad de Estados Independientes, especialmente Ucrania y Rusia, a quienes habrá que prestar mayor atención en el marco de la nueva Unión Europea del siglo XXI. No caben dudas, afirma el diputado Hans Modrow, que también la política del nuevo inquilino de la Casa Blanca, de acentuar su posición de superpotencia, expresada, entre otros aspectos, por los planes de un sistema de defensa antimisil, llevará a la UE a tener que tomar una posición a favor o en contra.

Por otro lado esto implica una confrontación con China y Rusia, que no puede ser ignorada.

Una cuestión clave para el desarrollo de la UE es en opinión de la izquierda la relación entre el Consejo Europeo, las Conferencias Ministeriales y el Parlamento Europeo, que tiene su sede en Estrasburgo. El curso actual es de clara limitación de los derechos del Parlamento, mientras se acrecientan las asignaciones de las Comisiones, corriéndose el peligro de una mayor burocratización, fuera del control parlamentario. Justicia social, lucha contra la desocupación masiva, desarrollo y profundización de la democracia y la aplicación de medidas de defensa del medio ambiente son algunas de las reivindicaciones que deberán figurar en la plataforma de lucha de los pueblos europeos.

El sentido y la interpretación de las reformas de la Unión es, como ya se señaló, interpretado generalmente como una mera modificación de las instituciones. Posición sostenida en Niza por los partidos conservadores, socialdemócratas y verdes, pero rechazada por la izquierda, que con un conjunto de propuestas –algunas hemos señalado– se esfuerza por lograr una Unión Europea que responda más a los intereses de sus habitantes.

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