Manifestantes repudiaron traslado de desechos nucleares

Berg, Alemania, Reuters

 

Un fuertemente custodiado cargamento de residuos nucleares de Alemania cruzó ayer la frontera con Francia, después de una jornada de escaramuzas entre la policía y manifestantes.

El tren, que transporta desechos nucleares de tres plantas alemanas, fue forzado a detenerse durante una hora a unos seis kilómetros del cruce fronterizo de la ciudad de Berg, cuando dos mujeres se encadenaron a los rieles.

Sin embargo, la policía logró cortar las cadenas y el tren cruzó poco antes de las 17.00 hora local (1900 GMT) de la pasada jornada hacia Francia.

En total, cinco contenedores de tres plantas nucleares del sur de Alemania deberán llegar a su destino en la planta reprocesadora francesa en La Hague en el correr del día.

En horas de la mañana de ayer, cerca de 100 manifestantes se reunieron en el cercano pueblo de Hagenbach para protestar contra la carga.

En el poblado bávaro de Sennfeld la policía tuvo que usar equipo para cortar metales a fin de retirar a otros activistas que se encadenaron a la vía para evitar el traslado de la carga. La policía dijo que arrestó a 13 activistas.

En otros incidentes previos, policías antimotines

repelieron a unos 250 manifestantes que trataron repetidamente de irrumpir a través de una barricada cerca de la planta de Philippsburg, en el sureño estado de Badden-Wuerttemberg, en un intento de impedir el traslado de la carga.

Un portavoz policial no pudo precisar de inmediato si hubo heridos, aunque la televisión mostró a algunos manifestantes con el rostro ensangrentado y otros vendados.

Varios miles de policías escoltaban el envío de los residuos nucleares, el primero hacia una planta francesa de procesamiento en 4 años, después que Francia y Alemania acordaron en enero reanudar el transporte de desechos.

Activistas antinucleares chocaron hace dos semanas con la policía cuando Alemania recibió la primera carga de residuos nucleares procedente de Francia desde que el gobierno alemán prohibió los cargamentos en 1998 debido a preocupaciones ecológicas y numerosas y masivas protestas.

Las autoridades desplegaron entonces a unos 20.000 policías, en una operación que costó al Estado cerca de 50 millones de dólares, para proteger el flete en su trayecto de Francia hacia un depósito de Gorleben, norte alemán.

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